22 febrero, 2017

Especulando con la fé

Cuando la desolación nuble mis solitarios espasmos de alegría y no quede un resquicio limpio de amargura entre la comisura de mis labios y el inasequible lugar donde se torturan las invisibles figuras que sobrevuelan mi imaginación,
Cuando el dolor marchite de color taciturno los fortuitos rubores de dicha y una serpiente de millones de brazos ponzoñosos me atraviese sin detenerse engullendo cada todavía palpito,
Cuando el apresurado cansancio rodee ágil mi ajada respiración sofocando espasmos de subsistencia y el impuro hálito alimente con viejos legados estertores inconclusos,
entonces, me arrastraré de nuevo para descubrirte, voltear tus recuerdos con la difícil empatía y despertar tu amor anestesiado. Y volver a vivir.

Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe