14 agosto, 2019

El chiringuito

Es imposible no reconocer que el chiringuito playero es la institución veraniega por excelencia que entretiene los ocios del estío nacional de mitad de los españoles. ¿Cómo concebir pasar toda la mañana panza arriba sin pasar por un chiringuito? aquél al que vas todos los días y del que conoces de memoria la carta de raciones y el nombre del dueño y él el tuyo como si fuera de la familia. Además de refrescar la sed y mitigar el calor es una terapia para el cuerpo, porque te ayuda a saltar acrobáticamente por la arena cuando arde bajo los pies y correr dando zancadas hasta alcanzar la sombra fresca del cañizo, y también para el alma porque nos libera de la esclavitud de pensar obsesivamente en ponerle el copertone al niño, en enderezar la sombrilla que ha volcado el viento y de releer por segunda vez el periódico tras una larga mañana en familia. Entrar en el chiringuito es entrar en un oasis de frescor, en donde la gente se aprieta en la barra como si se fuera a caer y en donde se habla de temas serios como los nuevos fichajes del fútbol, el consabido guirigay nacional y en la mejor manera de ensartar los espetos en la brasa candente de la parrilla. La clave para entender que hemos alcanzado la Gloria es que en el que tú vas suele servirse la mejor cerveza de la costa, la más fría, la mejor tirada, la más rubia, que además se acompañada con la tapa más abundante, la más sabrosa.

Texto e ilustración: Carlos de Castro

15 julio, 2019

Siempre está

Se ha escrito tanto sobre ella!!!
A veces maltratada.
La han apuñalado y se ha recuperado de la herida.
La han engañado y ha sido capaz de perdonar.
Le han dado la espalda,cambiado por otras y ha esperado pacientemente.
Siempre ha estado cuando ha tenido que estar.
Abusamos de ella y lo permite.
Nos abrigamos con ella y te abraza cálidamente.
No somos merecedores de ella y aún así, no nos abandona.
Nos hemos peleado y reconciliado millones de veces.
Obstáculos miles, pero nunca falla.
Se transforma en diferentes seres y con diferentes seres te visita.
Siempre aparece.
No la ves,pero está.
Solo necesitas necesitarla. Sé paciente.
No te defraudará, no sabe hacerlo.
Si no es con un cuerpo, es con un alma. Acudirá puntual.
Porque ella es mi amiga, tu amiga, nuestra amiga
Es ella, la amistad.

Texto: Carlos David Arzola Mesa

01 julio, 2019

A la niña callada

No tengo prisa por pronunciar las palabras que tras pasar por un filtro no van a transmitir lo que pienso. No tengo interés por hacerlo.
He leído muchas historias, he inventado e imaginado otras tantas y he olvidado la más importante.
A la niña callada le dan correazos a un ritmo que esconde una melodía. Todo lleva un compás que baila sobre la piel de la niña silenciosa.
Las lágrimas que no caen salpican el entierro de la inocencia. Arde por dentro el dolor que irrita y destruye los sueños. El corazón solo es una máquina que palpita al mismo ritmo de la antigua melodía. Infancia rota que te persigue. Vacío oscuro en la mirada es la verdad del pasado. Di tu nombre, dilo, porque lo has olvidado.
Mirada al suelo, el pelo que cubre la cara. La sombra te delata.
Es la vida la fuerza más peligrosa. Son las manos las armas más discretas.

Texto: Elisabeth Moreno Prieto

26 febrero, 2019

Mi tiempo

Perder el tiempo.
No sé perder el tiempo.
Nunca se me ha dado bien hacerlo.
Incluso cuando no estoy haciendo nada, estoy haciendo algo.
Incluso ahora, mientras la señora del asiento 7E, mira de reojo lo que escribo, incluso ahora que escribo esto, no pierdo el tiempo.
Ya lo dije, no sé hacerlo.
Quiero aprender.
Dejar la mente en blanco.
No hacer nada, sin hacer nada.
Disfrutar de ello.
Igual algún día.
Igual, en ese viaje , el último, mientras el alma se separa del cuerpo, igual en ese momento, perderé el tiempo.
Lo perderé para siempre y ganaré la eternidad.
Disculpe, ¿sabe cuánto falta para aterrizar?

Texto: Carlos David Arzola Mesa

13 febrero, 2019

¿Quieres participar en la coescritura de una novela?

Buscamos lectores y amantes de la literatura que quieran participar en la coescritura de una novela.

Una novela basada en un caso real de asesinato sucedido en Tenerife hace años y que quedó sin resolver. Tal vez podamos, entre todos, poner luz sobre el asesino o responsables.

Por entregas, antes de su edición en papel, iremos publicando cada semana un capítulo, y aquellos que tengan acceso participarán en la edificación de la trama y de sus personajes con sus comentarios, ideas y sugerencias.

Hace años, La Esfera realizó un proyecto similar con la novela "Oscurece en Edimburgo" y el grupo que se formó alrededor de aquel proyecto, a día de hoy, nos seguimos reuniendo en persona y nos une una gran amistad. Aun siendo de diferentes provincias. 

Solicítanos acceso. Nos gustaría contar con tu colaboración y con tu visión lectora.

Puedes hacerlo aquí.
Comparte please 😉


07 febrero, 2019

La novia del tatuador

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Él trabajaba en el tatoo shop del barrio, en donde ella vivía, y ella pasaba largos ratos mirando por los cristales las plantillas de los tatuajes, las hermosas filigranas de guerreros, princesas, serpientes y un mar de imágenes todas ellas sorprendentes. Al fondo, en una mesa de masaje, el tatuador, un joven estudiante de Bellas Artes que pistola en mano dibujaba con primor la piel de los clientes como si de un caballete se tratase. Quiero uno aquí, en la pantorrilla le decían, yo quiero otro cerca del ombligo, yo quiero uno que sólo mi pareja pueda verlo y lo quiero tatuado justo aquí mientras se señalaba la ingle con cierto rubor y sonrisa pícara. Y la clientela llenaba el negocio y salían encantados con su marca indeleble, como un estigma artístico gravado bajo la piel.

Una tarde entró ella, tímida, discreta, decidida a tatuarse una mariposa justo en el cuello, para así tapársela con el pelo, venido el caso. El artista la miró como reconociendo el rostro de la muchacha del escaparate, prerrafaelista, bellísimo, evanescente entre las brumas de la tarde. Le preguntó, que te pinto. Le contestó lo que quieras. Por donde empiezo. Me da igual, conozco bien lo que haces y me gusta todo. Desde ese momento no pudieron apartarse la mirada, mientras hablaban de cine y de pintura el comenzó a dibujar desde el tobillo de ella el fruto de su arrebato viajando por todo su cuerpo nacarado de formas mórbidas y redondeadas. Y así pasaron los minutos que se hicieron horas, mientras hablaban y hablaban y el cuerpo de ella se fue tatuando de mariposas de sueños, de amor, de formas.

Texto e ilustración: Carlos de Castro.

07 enero, 2019

Summer Memories

La vida de un enterrador en un camping es extraña. Es agosto y el verano agoniza. Todavía queda luz. Los días amanecen temprano y la noche no siente prisa por volver al trabajo. El tiempo pasa y el aire se vuelve tórrido, una especie de gas viscoso que posa su pringue sobre todo. Todo se ralentiza. El reloj. El desayuno. Las ideas naufragan en un caldo vegetal de neuronas. Apenas sopla brisa y la bruma matinal empalidece el azul del cielo. Los periódicos no tienen demasiado que decir. Manipulan. Tergiversan. Mienten. Cumplen con su labor aunque a estas alturas la gente los utilice sólo para espantar a las moscas o empaquetar bocadillos. La silla plegable es una atalaya bajo el toldo. Mi refugio. Mi ventana hacia el cementerio del mundo. Desde aquí miro el marchitar de las hojas de los árboles, aburridas por el resoplar desmayado del viento. La gente desfila hacia la playa mientras el día despierta en cada sorbo de café. Toallas, tumbonas, sombrillas, neveras... Es la procesión del sol. De los imbéciles que sienten el mundo a través del tacto de una pantalla. La gente es triste, pienso mientras observo a una joven retratarse junto al cuarto de los retretes con su teléfono. Sola. Conectada al mundo con la huella de un dedo. Digiriendo videos mientras las olas hinca sus uñas en la orilla y la espuma crepita sobre la arena. Entretanto, me levanto de la silla y me visto. La misma camiseta de ayer. Los mismos pantalones. Descabezo una cerveza y me siento. Los pájaros murmullan su histerismo agavillados en las ramas de los plátanos. Soy el tipo más elegante de todo el campamento.

Texto: Rafael López Vilas

03 diciembre, 2018

La fumadora de puros


    Todas las tardes, cuando las grandes corporaciones y sociedades financieras de la City cerraban sus puertas, un enjambre de hombres de negocios se reunía en el bar-club “Habana” para compartir los detalles de la agitada mañana de trabajo, con un whisky reserva en una mano y un cigarro puro en la otra. Y allí, entre las maderas nobles y las moquetas ajadas del viejo bar, Juanita, una mulata de veintitrés años cumplidos, sentaba cátedra con su innata capacidad de distinguir la calidad del tabaco elaborado. Para ello observaba con parsimonia la tersura de las capas que lo componen, olía el aroma de sus hojas, escuchaba en su interior la delicada frescura vegetal del cigarro. Sólo al final de ese escrutinio la joven pronunciaba su veredicto: apto o no apto para fumarse. Y una vez encendido, entre las densas volutas blancas del humo, Juanita se transportaba a su lejano país antillano, en donde adquirió su talento olfativo a la sombra de una seiba centenaria, aquél que abandonó hace años junto a su padre a bordo de una balsa de cañas remendadas con cuerdas y cámaras de caucho.
Por esta razón el “Habana” era lo más exclusivo de entre los gentlemen clubs de la ciudad y la fama de Juanita trascendía a la del lugar, en donde era fascinante verla sentada, erguida y bella, con su piel color tabaco, en un sillón de alto respaldo, rodeada de caballeros encorbatados, pendientes todos de cualquier gesto de su boca, de un chasquido de su lengua, de un parpadeo de su mirada que delatara la aprobación o suspenso del puro que examinaba.
Una joven habanera había logrado que en ese vetusto club financiero, el gozo del capitalismo allí reunido, dependiera de su humilde y sabia opinión.

Texto e ilustración: Carlos de Castro

06 noviembre, 2018

Manuel "pajarito", el mendigo más ilustre está de vuelta

Manuel “Pajarito” vuelve a trascender gracias al escritor Francisco Concepción y de su iniciativa para el fomento de la lectura


El escritor Francisco Concepción en un nanolibro, dentro de su iniciativa “10 minutos de lectura”, rescata la memoria del pordiosero más ilustre de Tenerife: Manuel “Pajarito”, que vivió en Santa Cruz de Tenerife en una época a caballo entre el siglo XIX y el XX.

Francisco Concepción Álvarez, FranCCø
Ejemplares de Manuel "Pajarito"
numerados y firmados
Pocas personas en esa época tenían el privilegio de ser retratadas, pero una foto de Manuel “Pajarito” se convirtió en postal y su imagen recorrió Europa, trascendiendo su fama internacionalmente. Algo inusual en una época donde no existía la televisión, internet, ni las redes sociales. Los coleccionistas han encontrado diferentes ejemplares fechados a partir de 1902 en Francia, Alemania, Italia y en otras partes del mundo.

Apenas existe documentos sobre “Pajarito”, hablamos de un personaje indigente que vivía al margen de la sociedad y en una fecha donde apenas existían registros o formalismos con la Administración pública.  No se tiene fecha ni lugar de nacimiento, ni la causa de su mendicidad. El mote popular era consecuencia de su figura, “flaco como un cangallo”. Con barba entrecana, se suponía que pasaba de los sesenta años. Iba descalzo y harapiento sujetando sus destrozados calzones con trozos de cordel que pasaba sobre sus hombros, a los que llamaba “atajantes”. No usaba ropa interior y presumía de no haberse lavado nunca. Su aversión al agua y a la higiene fue lo que realmente edificó su leyenda.

El escritor Francisco Concepción
Francisco Concepción, mediante un texto de ficción, rescata otra vez al ilustre mendigo, mediante la edición de un nanolibro de 16 páginas, numerado y firmado. Una publicación gratuita financiada por el propio escritor y cuyo objetivo no es otro que fomentar la lectura y combatir la dependencia que tenemos a nuestros móviles, preservando el hábito de leer en papel. El autor en sus páginas hace una llamamiento a los lectores para que por medio de sus redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook o email le compartan hasta donde ha llegado "Pajarito". 
Manuel “Pajarito” es el cuarto título de esta colección de nanolibros que el escritor regala y que va dejando allí por donde viaja. Los anteriores títulos “El día que Lizza Minelli cagó en Erona apareció en los mapas”, “¡Felicidades, que te mueras!” y “Greng jai. No se moleste” circulan por casi todas las ciudades de España, pero también en Rusia, Turquía, Suiza o Cuba.

27 septiembre, 2018

Intentando "acelerar" la visibilidad de los creadores

La Esfera Cultural concurre a los Premios Digital Talent como aceleradora de ideas, buscando la suerte para ayudar a cuantos creadores y creativos necesitan un estímulo para que su obra tenga visibilidad y emerja del anonimato.