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09 abril, 2015

Reflexiones acerca del cuento como género

Aún sin título, aguardo con el entusiasmo de un catecúmeno la publicación inminente de mi libro de relatos a manos de una editorial modesta e intrépida. Tras las pruebas de imprenta y a la espera de prólogo y de los múltiples flecos que componen el minúsculo artefacto, han surgido algunas reflexiones acerca del cuento como género que deseo compartir.

Allan Poe tenía su propia teoría sobre le relato y el cuento
La primera es su versatilidad para jugar con las estructuras, imposible en formatos más largos. Un acordeón, un chicle adorable que nos da una lección de brevedad e intensidad. No por ello lo considero guión ni resumen de novela (aunque sí embrión de la misma cual grano de mostaza preparado para el Big Bang), sino una especie de historia vista por dentro, pergeñada, apuntada entre líneas.

La segunda es el esplendor de su validez, de su contenido, pues si perfecto e independiente en sí mismo, puede encuadrarse en el contexto de una historia mayor, que tendrá sus consecuencias después en la imaginación agradecida, subyugada del lector.

Infinitos sabores nos concede su cocina en un menú de maestros universales. Invoco, verbigracia, a Poe, tan admirado por Baudeleire y Cortázar (otra cocina de alta fusión), cuyas tétricas galerías de escenarios góticos y fantasmagóricos fueron sustituidos por los laberintos de Kafka y Borges.

La teoría del relato de Poe resulta sencilla: el autor, dice, debe comenzar definiendo bien el efecto que desea producir, y sobre él armar la historia; por tanto, el tema resulta secundario al efecto, pues éste será el que mueva al lector. Organización racional estricta del relato, a la que de forma tan fiel y magistral su adscribió Borges.

Una inmensa gama de registros, por otro lado, están al servicio de las plumas que se atreven con él. Desde el perspectivismo de hoy a la omnisciencia decimonónica, desde el experimentalismo a las estructuras clásicas. En cualquiera de los supuestos, este placer portátil tiene asegurada su supervivencia; intratable, personalísima, se niega a ser la hermana menor de nadie, sino la hermana distinta para el placer portátil de la lectura de hoy, ayer, y todos los tiempos del mundo que caben en unas pocas líneas.

Autor: Chema D. Garrido

05 abril, 2014

Qué hacer cuando todos los personajes son yo

#ElescritorEnSuEsfera

“Ejerzo un control férreo sobre mis personajes. Hay escritores que afirman que sus personajes les dictan lo que hay que hacer. Los míos, no.” John Irving. 
"Mis personajes imaginarios me afectan, me siguen,
o más bien, soy yo quien está en ellos."
 Gustave Flaubert.
Estás trabajando en un texto, un relato, una novela, es igual, y paras para descansar, y un poco también para dejar descansar al texto. Te preparas otro café, te lo tomas mirando por la ventana dejando ir la vista y el pensamiento durante un tiempo prudencial y, cuando crees que ya estás lo bastante lejos de tu texto, vuelves la vista sobre lo que llevas escrito hasta el momento. Lo repasas, lo miras con ojos nuevos, lo relees y lo redescubres y, para tu sorpresa no todo lo que lees lo reconoces como tuyo, no todo lo firmarías. No apostarías a que tú has escrito todo lo que has leído. Pero por encima de todo hay algo que te llama la atención poderosamente, todos los personajes son tú, todos los personajes hablan como habrías hablado tú mismo en esa misma circunstancia, todos los personajes actúan como tú, tus personajes son clones de ti mismo y no necesariamente de la mejor versión.

¿Qué hacer?
Puedes seguir algunas pistas que inconscientemente dejamos en

29 marzo, 2014

La literatura como herramienta educativa

#ElescritorEnSuEsfera

"No existe un libro tan malo del que
no pueda aprenderse algo."
Plinio el Joven.
No cabe duda de que cualquier obra literaria es una herramienta de educación. De educación en valores, en comportamientos, en actitudes frente a la vida. De educación del alma si se quiere.
Con el correr de los tiempos, los libros han cedido mucho espacio a otras herramientas que, para bien o para mal, cumplen esa misma función. Un buen ejemplo de ello son los formatos audiovisuales, especialmente las series de televisión y el cine. Este tipo de medios, en cualquiera de sus formatos tienen más alcance y proyección en la población que la propia literatura. Lo consiguen de una forma apabullante, insuperable, llegan hasta nuestra casa de una forma tan fácil y accesible..., y ni siquiera tenemos que andar con la fatigosa tarea de pasar una página tras otra..., con lo que cansa eso. Ni tampoco la extenuante labor de pensar qué habrá querido decir el autor con

22 marzo, 2014

La infancia de las ideas

#ElescritorEnSuEsfera
"Las ideas envejecen más deprisa
que los hombres" G. Le Bon.
Al igual que las personas, las ideas también tienen una edad temprana y tierna en la que son más susceptibles de ser moldeadas, antes de endurecerse, de solidificarse. Es la infancia de las ideas.
De todas las improntas que nos deja la vida, las que se reciben durante la infancia son las que dejan los surcos más profundos, tal vez imborrables, que nos acompañarán durante toda la vida. El primer beso de mamá, el primer animal que vemos, el primer miedo que sentimos, la primera palabra de una persona extraña…, quien sabe. Durante el periodo de la infancia uno está expuesto a ser moldeado a imagen y semejanza de las circunstancias en las que se desarrolla su vida, de su entorno más inmediato.

Al igual que las personas, las ideas también nacen un buen día, y tienen su infancia, durante la cuál se muestran vulnerables, cambiantes…, incluso algunas mueren. Las ideas, durante su infancia necesitan el mayor de los cuidados, la mayor de

15 marzo, 2014

La acción narrativa

#ElescritorEnSuEsfera

“Es más fácil describir sin contar, que contar sin describir, acaso porque los objetos pueden existir sin acción, pero no la acción sin objetos.” Gérard Genette. 

Toda acción supone un cambio necesario
y los cambios son el motor de la ficción.
Formalmente, la acción narrativa es la suma de todos los acontecimientos y situaciones que componen una historia. O, si se prefiere, la suma del conjunto de actuaciones, movimientos y acciones que necesita el desarrollo de la historia. 
Toda acción supone un cambio, y un cambio necesario. Cada cambio es una vuelta más del motor que mueve la máquina que es la historia. Cada cambio es un peldaño más que se sube en busca del siguiente peldaño y, en último extremo, en busca del final de la historia. Cada acción opera sobre la trama, pero también sobre los personajes. Llegando incluso a provocar que cambiemos la opinión o la percepción que nos vamos formando sobre ellos a medida que van tomando decisiones o afrontando retos.

El uso que el autor hace de las acciones en su narración marcará

08 marzo, 2014

Yo lo hubiera hecho así

#ElescritorEnSuEsfera

“Demasiado a menudo, los escritores a los que les falta la valentía para arriesgarse en lo desconocido se refugian en la técnica. ¿De qué tiene miedo? Tal vez de descubrir lo innoble dentro de uno”. Norman Mailer.

De la misma manera que un cocinero no puede dejar de pensar cómo habrán hecho la receta que está probando en otro restaurante; de la misma forma en que un entrenador de fútbol ve y analiza un partido de otro equipo; de la misma manera que un arquitecto contempla la planta de un edificio diseñado por otro arquitecto; de esa misma manera es como un escritor se acerca a una historia narrada por otro, ya cuento, ya novela, ya película. En estos casos, no es infrecuente que surja el pensamiento yo lo hubiera hecho así.

Para un escritor es muy difícil leer sin analizar  la construcción del texto
En su libro “La bendita manía de contar”, Gabriel García Márquez dice: “Los novelistas no leemos novelas sino para saber cómo están escritas. Uno las voltea, las

01 marzo, 2014

Coger el tono literario

#ElescritorEnSuEsfera

Mantener el tono literario
es de vital importancia
en cualquier tipo de género
La redacción de un cuento, hasta la de los más cortos, puede llevar, y normalmente lleva, varias jornadas de trabajo. Qué no decir de las jornadas de trabajo que lleva la redacción de una novela, hasta la de las más cortas. Hay casos en los que se habla de años.


Pero, ¿qué pasa con el tono de la obra, el tono que se está utilizando, el tono del narrador, el tono de los diálogos, el tono general de la ambientación y la argumentación?

Cuando la obra está muy fresca en la mente del autor, muchos de sus elementos también lo están. Igual de frescos a su disposición. Pero no faltan ocasiones en que esto no se cumple. Cuando el escritor retoma la redacción de la obra en el punto donde lo dejó la jornada anterior, las palabras, las frases, los párrafos pueden no tener la misma contundencia, la misma textura o la misma frescura que tenían cuando fueron escritas. No huelen igual, no saben igual, no suenan igual. El escritor vuelve atrás, un par de páginas, acaso hasta el principio del capítulo, para encontrar o, mejor dicho, para reencontrar el tono.

Es cierto que no siempre es posible este reencuentro, especialmente cuando

22 febrero, 2014

La tenacidad del escritor

La tenacidad para un escritor
es una forma de vida.
No cabe duda de que para la creación literaria son necesarios unos cuantos dones y uno de los más difíciles de poseer y de mantener es el don de la tenacidad. La tenacidad en el escritor ha de ser legendaria, como lo son las historias que, en ocasiones, se persiguen. Esa tenacidad del escritor ha de permitirle enfrentarse a una Nessie que se desdibuja con cada cresta de agua del lago, a un Big Foot que se oculta tras el árbol más delgado del bosque, o a una nave extraterrestre que nunca se espera a que llegue otro testigo de que la vimos.
Para algunos escritores famosos la tenacidad del escritor es su mejor arma contra sus fantasmas
Para Faulkner: “El artista sigue trabajando sin descanso y volviendo a recomenzar: y cada vez cree que logrará su fin, que integrará su obra. No lo logrará, como es natural; y de ahí la razón de que este estado de ánimo sea fecundo. Si alguna vez lo consiguiera, si su obra llegara a poder equipararse con la imagen que de ella se hizo, con su sueño, sólo le restaría precipitarse desde el pináculo de esa perfección definitiva, y suicidarse.”
La tenacidad en el escritor, en ocasiones, debe

15 febrero, 2014

Los cliffhangers, generando interés en el lector

Cliffhanger es un término de origen inglés cuya traducción literal vendría a ser "colgado de un acantilado". Es un término utilizado en literatura para definir la técnica empleada por el autor para mantener al lector en vilo entre un capítulo y el siguiente o entre un volumen de una saga y el que le sigue.

Los productos televisivos suelen remarcar
el uso de los cliffhangers  con un "Continuará..."
Para dar lugar a un cliffhanger el autor recurre a la omisión o retardo de un dato importante para el desarrollo de la historia, como el nombre de un personaje —actor de un hecho ya explicado al lector o al espectador—; o el de una ubicación —por ejemplo el destino de un viaje que comienza al final de un capítulo y sigue o concluye en el capítulo siguiente. Pero también puede conseguirse este efecto simplemente narrando o mostrando una escena o una imagen para la que la mente del lector exige una explicación que la finalice.
Uno de los cliffhangers —aunque  todavía no se le llamaba así— más antiguos y explícitos que pueden encontrarse en la literatura está en

08 febrero, 2014

El personaje literario debe ser como un iceberg


Poco a poco, en el desarrollo de la historia en la que vive, el personaje literario deberá ir mostrándose al lector gracias al desarrollo del argumento o a las indicaciones del narrador, o a sus reacciones para con los demás personajes o ante los hechos que se vayan sucediendo. Cualquier personaje literario, pero especialmente el protagonista de una novela, ha de suscitar interés en el lector por sí mismo, más allá del todo que ha de formar la obra en la que toma vida. Para ello, como decía en otro artículo, todo personaje literario debe tener un pasado, pero no solo de experiencias pasadas viven los personajes. Además, esas experiencias han de dejarles huella, han de marcar su personalidad, derivando en tintes de compleja simplicidad, o de sencilla profundidad, según se mire.

Mirado transversalmente, un personaje literario debería ser (los mejores lo son) como un iceberg. Del que apenas vemos una pequeña parte, pero no vemos, sino que

01 febrero, 2014

La absoluta necesidad de contar historias

La necesidad y, en algunos casos, la ansiedad por contar historias, no es algo de carácter solemne, ni con mucho. Esa necesidad es, por contra, algo mucho más mundano, es algo mucho más cotidiano que no requiere de ocasiones especiales ni de circunstancias protocolarias. Quien tiene la necesidad de contar historias la tiene como tiene hambre o sed, como éstas por su condición humana, aquella por su condición de escritor. Incluso me atrevería a decir que quien tiene esa necesidad la ejercita, la satisface hasta sin querer, sin darse cuenta.

Ahora bien, una cosa es la necesidad, su sentimiento y su satisfacción, y otra es su origen, su composición, su metamorfosis. Tal vez el origen primero sea una necesidad absoluta de negar la realidad, de sustituirla por otra realidad más plausible, más sazonada, más justa, más bella acaso.

¿Será tal vez la necesidad del mentiroso? Dice el escritor José Luis Correa: “Por definición los escritores somos mentirosos, creamos ficción alrededor de un crimen. Recurres a recuerdos de infancia o historias cercanas pero la gente no se las cree. Sin embargo, articulas una gran mentira y a todos les parece que tiene visos de realidad.”

Resulta curioso comprobar cómo la historia de ficción que intentas narrar puede

25 enero, 2014

Los diez mandamientos del protagonista

Los 10 mandamientos del protagonista de una narración
Si los protagonistas de las narraciones de ficción tuvieran conciencia de sí mismos como entes individuales y, además rigieran su vida por alguna religión parecida a la católica, estos podrían ser los diez mandamientos del protagonista:

1.- Amarás tu pasado por encima de todas las cosas. Los personajes literarios deben tener un pasado, compuesto por experiencias y conocimientos, por costumbres y manías, por odios y amores...; y lo amarás por encima de todas las cosas ya que sobre él habrás de edificar tu presente y tu futuro en el relato.

2.- No utilizarás nombres rimbombantes en vano. No tendrás un nombre tan rimbombante como para que sea lo único que, al final, el lector recuerde de la narración; a menos, claro está, que ese nombre venga motivado por algo absolutamente imprescindible y sea inherente a la historia.

3.- Santificarás lo extraordinario. Los personajes vulgares, corrientes, comunes, carecen de atractivo e interés. Por ejemplo, un oficinista,

18 enero, 2014

¿Cuál es el mejor ambiente para escribir?

Muchos escritores se ponen a trabajar en los sitios más insospechados, o en las circunstancias más curiosas, buscan con ello el mejor ambiente para escribir, el mejor ambiente a su juicio, claro está. 

A todos los escritores les inspira ambientes diferentes.

¿Cómo es tu ambiente de trabajo?, ¿en qué ambiente nacen y crecen tus historias?, ¿de qué te rodeas cuando trabajas?, ¿dónde te encuentras con las letras?, ¿en qué lugar te ganas la inspiración con el sudor de tu frente?

Tanto da cómo se pregunte, el escritor sabe a qué me refiero: ese lugar que nos hace sentirnos a gusto, cómodos para escribir, se diría que hasta especiales por unos instantes.

Para la escritora Mercedes Pinto, la cocina es el mejor ambiente para escribir: “Mis libretas huelen a fritanga. Escribo en la cocina, entre gente que va y viene a tomar algo o a charlar alrededor de la mesa, que vale tanto como oficina, que como encuentro para los comensales.”

Para Gabo, el mejor ambiente para escribir era una habitación con una temperatura determinada

11 enero, 2014

6 amigos del escritor

Por lo general, los escritores no tienen tantos amigos como enemigos. A menos, claro está, que estemos hablando de un escritor de éxito, que suele tener más amigos que enemigos, y más amigos de los que cabría suponerle en caso de que no hubiera sido alcanzado por el éxito.

Pero no hablaremos hoy de amigos físicos, sino de amigos en el sentido de ayudas de las que puede proveerse un escritor en el desempeño de su labor. Anteriormente hemos hecho un repaso escueto de 6 enemigos del escritor, hagamos ahora un repaso de 6 amigos del escritor. (1)




Antes de empezar, es preciso advertir y recordar a quien siga creyendo en romanticismos, que la de escritor es una profesión demasiado idealizada por quienes no lo son. 

Los 6 amigos del Escritor:

1.- Persistencia y disciplina.
El primer amigo que cabe mencionar, y sin el cuál los otros tal vez nunca vendrían, es la persistencia. Persisto luego escribo; el que persiste la consigue; escribo luego persisto; persisto luego existo y persisto luego éxito. Esta podría ser muy bien la secuencia lógica de los efectos positivos que tiene la persistencia en la vida y oficio de un escritor.

De la persistencia el escritor puede hacer su rutina, su camino, su forma de vida. Los éxitos no llegan solos, hay que ir a buscarlos y, las más de las veces, hay que

04 enero, 2014

¿Qué significa ser escritor?

El trabajo de un escritor es un trabajo solitario, quizás de los más solitarios junto al de farero o al de encargado del mantenimiento de las antenas de telefonía del desierto del Gobi. Y quizás por ello sea tan difícil entender qué es ser escritor
Para quien no es escritor es difícil hacerse una idea de lo que significa. Hay muchos grandes autores que lo han definido, y muy bien, pero aún así no es fácil de comprender para quien no lo es.

Dice Pavese que ser escritor es: “Haber escrito algo que te deja como un fusil disparado, que aún se sacude y humea, haberte vaciado por dentro de ti mismo, pues no sólo has descargado lo que sabes de ti mismo, sino también lo que sospechas y supones, así como tus estremecimientos, tus fantasmas, tu vida inconsciente y haberlo hecho con sostenida fatiga y tensión, con constante cautela, temblores, repentinos descubrimientos y fracasos, haberlo hecho de modo que toda la vida se concentrara en ese punto dado, y advertir que todo ello es como si no existiera si no lo acoge y le da calor un signo humano, una palabra, una presencia; y morir de frío, hablar en el desierto, estar solo noche y día como un muerto."

Para Ernesto Sábato no se es escritor más que de una manera:

28 diciembre, 2013

6 enemigos del escritor

Guy de Maupassant
Los enemigos del escritor son muchos, y no habitan en lejanas montañas o en oscuras y húmedas cuevas, ni siquiera en los despachos de Hacienda, hablamos de enemigos del escritor normal y corriente, que somos la mayoría. De entre todos esos enemigos, hoy hablaremos de 6 de los más corrientes:

1.- La inspiración ha perdido mi tarjeta de visita. Te pones a escribir y, después de llenar un par de papeleras, te das cuenta de que hoy no te salen las cosas. Decides ponerte una copa y asomarte a la ventana, a ver si viene la inspiración camino de tu casa. Resulta que la inspiración perdió tu tarjeta de visita y no encuentra tu casa. Resignado, crees que lo mejor es seguir intentándolo, estás convencido de que bien pudiera ser “escritor” el superlativo de “tozudo”. Cuando entras en calor, y has llenado varios folios, llaman a la puerta, pero sigues trabajando. Vuelven a llamar pero, ¡cómo lo vas a dejar ahora que todas las piezas encima de tu mesa parecen un todo!, ni se te ocurra levantarte. Nunca sabrás quien llamaba a tu puerta, puede incluso que fuera la inspiración, pero no pudiste atenderla porque estabas trabajando. ¡Bien hecho!

2.- El juego de las comas ocultas. Algunos escritores

21 diciembre, 2013

Deus ex machina, todavía

la desconsideración de los creadores
 introduciendo un Deus ex machina 
Cuando se está escribiendo una historia, por ejemplo una novela o un guión de cine o televisión, muchas veces se alcanzan situaciones embarazosas de forma no planificada. Son situaciones que hay que resolver de alguna manera, porque la alternativa es deshacer gran parte, por no decir todo, de lo tejido hasta el momento o, cuando menos, deshacer hasta que demos con el punto mal cogido y que dio lugar a tal enredo.

En el teatro griego era frecuente recurrir a deidades que arreglaban esas situaciones difíciles mediante apariciones o mediante el uso de sus capacidades sobrehumanas. Este recurso es conocido como Deus ex machina, es decir, «Dios saliendo de una máquina»; ¿quién se atrevería a cuestionar los actos de un dios? Sin embargo, actualmente, sin dioses ni máquinas, sigue siendo un recurso muy utilizado, demasiado utilizado por los autores que menos respetan a su público.

Si como lectores, espectadores o público, prestamos un poco de atención, es casi seguro que detectaremos en no pocas historias (novelas, películas, series de TV…), más de un deus ex machina que viene, desde el mundo de

14 diciembre, 2013

Ingredientes para una novela

novela, escritura, ingredientes
¿Cuales son los ingredientes para una novela?
Es prácticamente imposible determinar una fórmula mágica que tenga como resultado, no ya una novela de éxito, sino simplemente una novela potable. Como mucho cabe intentar determinar qué ingredientes no pueden faltar en la receta, estos son algunos imprescindibles.

A diferencia de una receta de cocina, la receta de una novela no es reproducible siempre de la misma manera y con los mismos resultados, pues dependerá de cada cocinero que la desarrolle y del momento en que lo haga. Ahora bien, aunque solo sea a modo de aproximación, sí podemos intentar esbozar los ingredientes que no pueden faltar en la receta.



Uno o varios personajes peculiares.
Aunque la más maravillosa de las historias también puede acoger personajes “normales”, en una buena historia no pueden faltar uno

07 diciembre, 2013

¿Para quién escribe un escritor?

Dice el escritor Álvaro Díaz (El legado del Sofer) que, antes de preguntarse para quién escribe un escritor, habría que definir qué es ser escritor, y se apoya en dos visiones bien diferentes: una la una gran parte de la sociedad, que considera que escritor es aquel cuyo nombre es el que aparece en los libros más vendidos; y otra, la del propio escritor, que considera que ser escritor, consiste sencillamente en eso, en escribir. Bien, hasta aquí ya tenemos claro qué entienden ambos colectivos por escritor, pero ¿para quién escribe ese escritor?
Por orden de cantidad, los destinatarios del trabajo de un escritor suelen ser: ellos mismos, un público muy concreto y definido y, por último, el gran público.
Quien escribe para sí, tendrá como mucho un lector, y no siempre tendrá ganas de leer lo escrito, y si, por contra, siempre tiene ganas y tiempo, entonces ese escritor-lector tiene un serio problema de personalidad, lo que puede llevarle a pensar que se trata de un verdadero escritor, para agravar más si cabe la confusión.
Quien escribe para un público muy concreto y definido, puede que

30 noviembre, 2013

Distopías, ¿por qué las necesitamos?

Aunque no es un término recogido en el diccionario de la RAE, una distopía es, según la wikipedia, y en traducción literal del inglés, un “lugar malo”, un lugar indeseable, en contraposición a utopía. En principio, ni el mundo distópico ni el mundo utópico son mundos reales, en teoría, sino que son mundos idealizados por los escritores para dar vida en ellos a los aspectos sociales y humanos en cuyo contexto ser quieren destacar determinados objetivos o entornos deseables o indeseables. 
Son numerosos los ejemplos de distopías que se han dado en la literatura, pero son todavía más numerosos los ejemplos de utopía, y esto es algo de lo que no solemos ser conscientes. Las utopías literarias quizás no son utopías con todos los ingredientes estereotípicos que cabría esperar, como por ejemplo un mundo idealizado y nítidamente delimitado, o dos bandos perfectamente definidos y sin la más mínima sospecha de intersección entre ellos, habitados por personajes netamente “buenos” o íntegramente “malos”, por ejemplo; sino que son utopías parciales en las que se nos muestra un mundo quasi-real, en el que evolucionan personajes más o menos creíbles, pero con un final dulce y acaramelado que nunca se daría en la realidad, ya que la realidad carece de esa capacidad de