La realidad no es blanca ni negra, no tiene formas definidas ni reglas inmutables. Al menos, así es tal y como la percibimos los escritores.Es nuestro trabajo: diseccionamos la realidad, exponemos lo que guardamos dentro, descubrimos que una pinza puede ser un tenedor y un bisturí, un cuchillo. Ponemos el mundo patas arriba y ordenamos el caos.Desde La Esfera te ofrecemos tantas visiones del mundo como escritores escriben en nuestras páginas. Podrás encontrar ídolos de plata flotando enaguas subterráneas, hojas amarillas aguardando el desayuno familiar. Sentirás la dolorosa necesidad de la tejedora de palabras, el amor a la altura de un par de zapatos, el beso envenenado de la actriz con ínfulas de mujer. Te perderás en los ojos líquidos del coleccionista de ideas y en el brillo estéril de la radiografía de un instante.
En este número nos abrimos en canal, emplatamos nuestro cerebro y tripas para quien quiera degustarlos.
La Esfera Cultural n3Por fin ha visto la luz el tercer número de La Esfera Cultural. Cada día son más escritores, ilustradores, críticos literarios, lectores... los que se suben a esta Esfera que sigue girando y que tiene siempre abiertas sus puertas a la creación y a las colaboraciones.
Es la pregunta que nos hacen algunos. Intentaré dar una respuesta a los que no saben responderse a si mismo.
La revista no tiene coste, se puede descargar en formato pdf (sin ninguna restricción) e imprimirla. Otra cosa es que los componentes de La Esfera hayamos querido realizar una publicación impresa de calidad, para poder disfrutar de los textos, y de la gran cantidad de ilustraciones a color que dispone, fruto de la colabaración de diferentes ilustradores de distintas partes del mundo.
Ese capricho tiene un coste, que financiamos el Comité Editorial de La Esfera. Financiamos la maquetación de la revista, la impresión, el tiempo empleado en la gestión de aglutinar, seleccionar, coordinar y administrar contenidos y participantes. Todo ello lo asumimos, ponemos dinero de nuestro bolsillo e incluso por alguna circunstancia especial podríamos hasta regalar la revista. Pero otra cosa es tener que pagar por los gastos de envío de cada revista. En muchos casos a otro continente. Cada vez que nos llega una petición de un ejemplar hay que ponerla dentro de un sobre, con su dirección en una etiqueta, desplazarse a la oficina de correos en coche y en algún caso hasta por estacionar mal, nos ponen una multa… en definitiva: mucho tiempo. Tiempo igual a dinero.
Resumiendo, que la venta de cada ejemplar nos cuesta dinero, pero nos llena de satisfacción. A los costes de impresión, de administración y de envío, tenemos que sumar importes invisibles que nadie tiene en cuenta, como son los impuestos y comisiones de hasta un 9% adicional por el pago por tarjeta y el servicio de PayPal.
Siempre la cultura cuesta dinero. A no ser que se tenga un mecenas que lo financie, pero no es el caso. No tenemos ni publicidad, para que nuestro producto sea genuino. Aún así, poniendo dinero de nuestro bolsillo, cada vez que nos piden un ejemplar rebosamos de alegría.
Se me olvidaba, si algún editor/empresa/mecías está dispuesto a editar La Esfera Cultural, se la entregamos hasta maquetada.
Gracias por entenderlo y encantados de poder seguir editando un capricho.