22 diciembre, 2009

Esta hora, la maldita

Si supiera cómo,
lo intentaría.
Salir, por ejemplo,
y que sea de noche
y que rompa el día
y que la gente no importe
ni el miedo tampoco.
Volver, ojalá,
sin que pese demasiado
esta hora,
la maldita,
en la que pienso en ti,
o sólo que no estás,
y eso baste para que nada
absolutamente nada
comience a servir.
Como sirve cuando hablas,
como sirve cuando ríes,
como sirve cuando amas.
Que nada sirva
porque no sea todo.
Si supiera otra forma.
Si supieras tú.