12 noviembre, 2018

Summer Memories

La vida de un enterrador en un camping es extraña. Es agosto y el verano agoniza. Todavía queda luz. Los días amanecen temprano y la noche no siente prisa por volver al trabajo. El tiempo pasa y el aire se vuelve tórrido, una especie de gas viscoso que posa su pringue sobre todo. Todo se ralentiza. El reloj. El desayuno. Las ideas naufragan en un caldo vegetal de neuronas. Apenas sopla brisa y la bruma matinal empalidece el azul del cielo. Los periódicos no tienen demasiado que decir. Manipulan. Tergiversan. Mienten. Cumplen con su labor aunque a estas alturas la gente los utilice sólo para espantar a las moscas o empaquetar bocadillos. La silla plegable es una atalaya bajo el toldo. Mi refugio. Mi ventana hacia el cementerio del mundo. Desde aquí miro el marchitar de las hojas de los árboles, aburridas por el resoplar desmayado del viento. La gente desfila hacia la playa mientras el día despierta en cada sorbo de café. Toallas, tumbonas, sombrillas, neveras... Es la procesión del sol. De los imbéciles que sienten el mundo a través del tacto de una pantalla. La gente es triste, pienso mientras observo a una joven retratarse junto al cuarto de los retretes con su teléfono. Sola. Conectada al mundo con la huella de un dedo. Digiriendo videos mientras las olas hinca sus uñas en la orilla y la espuma crepita sobre la arena. Entretanto, me levanto de la silla y me visto. La misma camiseta de ayer. Los mismos pantalones. Descabezo una cerveza y me siento. Los pájaros murmullan su histerismo agavillados en las ramas de los plátanos. Soy el tipo más elegante de todo el campamento.

Texto: Rafael López Vilas

06 noviembre, 2018

Manuel "pajarito", el mendigo más ilustre está de vuelta

Manuel “Pajarito” vuelve a trascender gracias al escritor Francisco Concepción y de su iniciativa para el fomento de la lectura


El escritor Francisco Concepción en un nanolibro, dentro de su iniciativa “10 minutos de lectura”, rescata la memoria del pordiosero más ilustre de Tenerife: Manuel “Pajarito”, que vivió en Santa Cruz de Tenerife en una época a caballo entre el siglo XIX y el XX.

Francisco Concepción Álvarez, FranCCø
Ejemplares de Manuel "Pajarito"
numerados y firmados
Pocas personas en esa época tenían el privilegio de ser retratadas, pero una foto de Manuel “Pajarito” se convirtió en postal y su imagen recorrió Europa, trascendiendo su fama internacionalmente. Algo inusual en una época donde no existía la televisión, internet, ni las redes sociales. Los coleccionistas han encontrado diferentes ejemplares fechados a partir de 1902 en Francia, Alemania, Italia y en otras partes del mundo.

Apenas existe documentos sobre “Pajarito”, hablamos de un personaje indigente que vivía al margen de la sociedad y en una fecha donde apenas existían registros o formalismos con la Administración pública.  No se tiene fecha ni lugar de nacimiento, ni la causa de su mendicidad. El mote popular era consecuencia de su figura, “flaco como un cangallo”. Con barba entrecana, se suponía que pasaba de los sesenta años. Iba descalzo y harapiento sujetando sus destrozados calzones con trozos de cordel que pasaba sobre sus hombros, a los que llamaba “atajantes”. No usaba ropa interior y presumía de no haberse lavado nunca. Su aversión al agua y a la higiene fue lo que realmente edificó su leyenda.

El escritor Francisco Concepción
Francisco Concepción, mediante un texto de ficción, rescata otra vez al ilustre mendigo, mediante la edición de un nanolibro de 16 páginas, numerado y firmado. Una publicación gratuita financiada por el propio escritor y cuyo objetivo no es otro que fomentar la lectura y combatir la dependencia que tenemos a nuestros móviles, preservando el hábito de leer en papel. El autor en sus páginas hace una llamamiento a los lectores para que por medio de sus redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook o email le compartan hasta donde ha llegado "Pajarito". 
Manuel “Pajarito” es el cuarto título de esta colección de nanolibros que el escritor regala y que va dejando allí por donde viaja. Los anteriores títulos “El día que Lizza Minelli cagó en Erona apareció en los mapas”, “¡Felicidades, que te mueras!” y “Greng jai. No se moleste” circulan por casi todas las ciudades de España, pero también en Rusia, Turquía, Suiza o Cuba.

27 septiembre, 2018

Intentando "acelerar" la visibilidad de los creadores

La Esfera Cultural concurre a los Premios Digital Talent como aceleradora de ideas, buscando la suerte para ayudar a cuantos creadores y creativos necesitan un estímulo para que su obra tenga visibilidad y emerja del anonimato.


18 septiembre, 2018

Presentación #Entrepáginas

Francisco Concepción, #EntrePaginas, EntrePáginas, FranCCo
Título: #EntrePáginas
Autores: VVAA
Edita: La Esfera Cultural
ISBN:  978-0-244-09387-7
Páginas: 185
Un libro que ha nacido inspirado en las cosas que aparecen olvidadas o guardadas entre las paginas de los libros viejos y de segunda mano.

Su presentación será este miércoles 19 de Septiembre en la Sala Mac de Santa Cruz, a las 18.00h.

El libro en Blanco existe en la realidad. Es un espacio literario en Santa Cruz de Tenerife. Allí se reúne, cada  martes, un grupo de escritores que también existe. Ese espacio cuenta con una sección de libros de segunda mano; y en ellos, EntrePáginas, aparecen cosas olvidadas, anotaciones manuscritas, secretos guardados, cartas recibidas y cartas no enviadas... que  han inspirado la antología de relatos que componen este libro.


Veinte relatos, escritos por diez autores, acompañados cada uno de la foto que inspiró cada uno de ellos. 

Autores: Francisco Concepción, Inma Vinuesa, Ana Joyanes, Dácil Martín, Amando Carabias, Ángeles Jiménez, Teresa Giráldez, Miguel Aldai, Ana González Rinne y Miguel Ángel Brito.

  • Puedes reservar tu ejemplar aquí.

10 septiembre, 2018

Reencuentro

Desde este lado encontró su mirada.
Apresurada a su encuentro, no tuvo ojos para otra cosa.

Cruzó ausente,
sus pasos veloces,
el alma agitada.

Del otro lado, la sorpresa evidente,
la sonrisa que asoma.
Apresurado a su encuentro, no tuvo ojos para otra cosa.

A medio camino, sus cuerpos se apagan,
sus almas se cruzan,
sus vidas se acaban.

No escucharon el golpe,
no hubo más que sus ganas,

Cruzaron ausentes,
sin ojos para otra cosa
que no fuera su mirada.

Autor: Carlos QG

07 septiembre, 2018

Septiembre


Me siento feliz y libre mientras la brisa del mar acaricia mi cara y suaves ráfagas de arena se posan entre mis muslos y en mi vientre. El viaje en coche desde la ciudad ha sido como un viaje en el tiempo, a los veranos con mi familia, a mis primeros amores con besos de arena y sal. No me ha tomado más que unos segundos en despojarme de mi vestido de calle, tirar a un lado la tablet y el teléfono y coger la banqueta de terciopelo morado que usaba mi madre. Bajo desnuda los peldaños de madera que dan a la playa y hundo los tacones en la arena, con el único accesorio que un sombrero de fieltro en la cabeza. No necesito más. Todo me sobra. Observo que otras nobles casas con porches de madera pintados en elegantes tonos pastel se suceden dispersas a lo largo de la costa ancha y arenosa, moteando el litoral, y me invade un vago recuerdo a un cuadro de Hopper que no llego de definir con claridad. Miro el horizonte sereno y limpio mientras las gaviotas con su graznido átono comentan elocuentes mis pensamientos. Es hora de darle un vuelco a mi vida, conciliar mis horarios, poner prosa a mis ideas, celebrarme a mí misma, prescindir de lo superfluo, reinventar mi pareja,…. Mientras, muy arriba, las gaviotas blancas asienten con su monótono graznido.


Texto e ilustración:
Carlos de Castro, Sept. 2018.

06 septiembre, 2018

Sin tropiezos

-Hola.
-Buenos días.
-¿Te llevo?
-No gracias, no voy a ningún lado.
-¿Entonces?
-¿Entonces qué? Sabes tú cuál es tu destino?
-Ahora que lo preguntas, no.
-Te vienes conmigo? Da igual dónde.
-Disculpa, pero no entiendo el caminar sin rumbo.
-Pues para no entenderlo lo llevas haciendo toda tu vida. Te he observado.
-¿Observado? ¿Me espías?
-No. Simplemente camino.
-¿Pero?
-No preguntes, no lo entenderías. Y mira al frente que tropiezas.
-Da igual, no sé a dónde me dirijo.
-¿Y quién lo sabe? yo no, sólo camino. He parado un instante a descansar y te vi llegar.
-¿Me esperabas?
-No, fuiste tú quién se dirigió a mi y comenzó la conversación.
-Pero has dicho que me observabas
-Todos lo hacemos. Tú me observas continuamente.
-Yo a ti? Pero, quién eres?
-Dímelo tú. Utiliza ese trapo y límpiame, que así no reflejo nada.


Texto: Carlos David Arzola Mesa

03 agosto, 2018

Estar vivo

Te quiero decir algo que nunca te he dicho:
Me estoy muriendo.
No te asustes, pero me muero.
Empecé a morir en el primer segundo de mi vida.
Es así.
Lo acepto.
Cada día estas mas cerca de la muerte que el anterior.
Es ley de muerte.
No le tengas miedo a la palabra.
Repite conmigo: MUERTE.
La vida y la muerte van de la mano.
Ah! No lo sabias?, mejor dí que no lo querías saber.
Aceptaste la ley de la vida al firmar el contrato del nacimiento.
Leíste la letra pequeña? Claro, no te acuerdas.
“Ley de la vida”.......morirás
Ahora,ahora no te lamentes.
Si,te estás muriendo.
Disfruta del proceso de la muerte porque ....
Estas vivo!!!

Autor: Carlos David Arzola Mesa

18 junio, 2018

Noctambulismo

Son las tres y cuatro minutos de la madrugada de un domingo. La ciudad ha echado el cierre hace horas. Duerme. La habitación está en silencio. La casa es un agujero negro por el que desaparecen los acontecimientos del día. Las conversaciones caen en el olvido. El cerebro selecciona editoriales que la memoria escribirá algún día. Mi mujer duerme en el dormitorio, al otro lado del pasillo. Voy a escribir. Hay papel sobre la mesa. Tinta. La grabadora. El corazón del reloj marca cada segundo de esclavitud con latidos automáticos. Estoy despierto. El gusano del tiempo sigue su curso inexorable. Parece invierno, pero las prostitutas siguen peinando la calle entre barrenderos y asesinos. El techo de la habitación es una lengua de baba, espesa y negra, profanada por los faros de los coches. Pare-ce invierno, y oigo el tañido de la lluvia repicando en el asfalto, el rodar de los neumáticos evacuando tirabuzones de agua sobe un océano de baches. Las farolas se adormecen desnudas. Sin alma. Sin amor. El silencio se amortaja en el cementerio. Edifica eternidades que duran un suspiro. La muerte es un asco, pero, los muertos no tienen preocupaciones. No pagan facturas ni utilizan la escobilla del váter. El amanecer se vislumbra en la distancia de las horas. Por las mañanas rescato versos de entre los posos del café y contemplo con desgana el despertar de esta ciudad moribunda. El sentido sólo es una percepción. Pero es lo que tengo. Todavía es de noche. María duerme arropada de pesadillas y sueños. El papel sigue ahí. La tinta. La grabadora. La noche pasa. La vida pasa. Parece invierno. Las sombras sueñan. Mis ojos mueren. Y no pasa nada.

Texto: Rafael López Vilas

10 abril, 2018

Primer acto presencial de La Esfera: Memoria Fotográfica de Tenerife

El pasado día 5 de Abril, La Esfera Cultural celebró su primer acto presencial: Coloquio/Proyección de la Memoria Fotográfica de Tenerife. 

Hasta la fecha todas su convocatorias habían sido por medio de la red: certámenes literarios, edición de revistas y libros, programas de radio, edición de postales y marcapáginas, un club de lectura, reseñas de libros, cine y proyectos culturales... 


El acto, presentado y moderado estuvo a cargo de la actriz tinerfeña Sara Sálamointerviniendo Iván González, Francisco Concepción y Rafael Llanos en representación del grupo de Facebook Fotos Antiguas de Tenerife.





El acto constituyó un éxito de asistencia, llenando el público la sala del Ámbito Cultural de el Corte Inglés en Tenerife. En un encuentro para los amantes de la fotografía antigua en Tenerife, quienes buscaban rememorar cómo era la isla décadas atrás. Mediante un coloquio en el que el público comentó cada imagen mostrada y aportó su perspectiva sobre las mismas, produciéndose una constante interacción entre el público y los ponentes.


La Esfera tratará de prolongar la celebración de estos encuentros, con el objetivo de rescatar aquellas fotografías que aún pueden estar olvidadas en alguna gaveta de alguna de nuestras casas.