30 octubre, 2016

Cambio

Otro golpe de azada y la tierra se abre, se desmigaja, agrietada. El polvo se asienta en la frente del encorvado, adormeciendo el sudor, el haya la absorbe en los brazos extenuados, secos. Descansa la mirada en la perspectiva alineada de su árida posesión; alza la vista parpadeando con la debilidad del tiempo, con equinoccios desorientados, con el fraile enrojeciendo de sus predicciones equivocadas.
La espalda doblada, quebrada, como el terreno. Viejas las manos, sus venas nervudas encepadas con las raíces de su apero, trabajando la achacosa madre. El cielo ya no le habla con claridad, yerra en sus guiños, se retuerce entre torbellinos alocados susurrando ininteligibles augurios. Enfriando su dorso descubierto.
Otro golpe de azada y la humedad no brota. El cauce, dilatado en partos abruptos, languidece en necesidad. La experiencia se agosta, la costumbre se ha marchitado y la mirada se pierde buscando el lecho húmedo y fresco que hace poco lamía su solar; y se detiene pasmada en el linde invasor de los vergeles abrigados, en los océanos deslucidos que esconden semillas inteligentes, esmeraldas vacías e insulsas, en otro “el dorado”, en la dilatada vega donde germina el fértil caudal de pocos y el hambre del futuro.
Al temprano anochecer, el cuerpo sentado observa las estrellas. Confusas. Perplejo.


Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe

14 octubre, 2016

Tonos deseperados

El teléfono de los parias, nueve pulsaciones a ritmo. Espera la voz suave que muerde mis labios con agresividad. El tono desesperado golpeando mi humillación. Sabor de la carne que corta, desgaja la pala, que viene y va, cubriendo mi ataúd. Sabor viscoso, templado, son todo alertas. Nuestros dientes chocan tratando de emular el engranaje de nuestras lenguas, sin rozarse, a través del aire. Un golpe de sabor a tabaco, un resuello brutal de gustos y alientos mezclado, lubricando el viento, el aroma sutil que desprendes en mi ansiada pesadilla. Real, tu voz. Saliva y un hilo sanguinolento entre las comisuras, ahora pausadas tocándose, respiran apoyadas. Un olvidado acné, supurando miel entre nuestras temblorosas piernas. Lamer sus empentones, oliendo su orgía creciendo, apagando la mía hasta maridarla con el vaivén acompasado. Gritos ahogados en las bóvedas de nuestros paladares, discordantes los acelerados latidos resbalando con el sudor. Rojo. De un barniz brillante, manchado con la tierra desgarrada que lo va cubriendo, cada vez que el susurro me excita. Suena 4 veces, como un puñetazo; tiritando cuando la voz me agarra, se escurre entre mi calentura, su seducción burda me deshiela. Desgarro la muerte matándome.

Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe

04 octubre, 2016

Presentación de “Lecciones de Asesinos Expertos”

Género Negro, Francisco Concepción, la Esfera Cultural, asesinos
Lecciones de Expertos Asesinos
ISBN: 9781326793890
Precio: 15,90€
Este próximo sábado, 8 de octubre, tendrá lugar dentro del marco del festival de género negro GranadaNoir la presentación de “Lecciones de Asesinos Expertos” Una antología de 18 relatos inéditos que reúne a algunos de los autores más destacados del género negro y criminal en España.

Escritores como Juan Madrid, Víctordel Árbol o Francisco Concepción... seguro que sienten algún tipo de empatía hacia los criminales y asesinos, la sangre les produce excitación y la muerte magnetismo. De lo contrario, sería impensable que nos ofrecieran las “lecciones para asesinar” que contienen sus páginas.

Los 18 expertos asesinos son: Juan Madrid, Victor del Árbol, Empar Fernández, Juan Bolea, BernaGonzález Harbour, Laura Balagué, Carlos Bassas, Ana Bolox, Francisco Concepción, Vicente Corachán, Rafael Estrada, Rafael Guerrero, Susana Hernández, Carmen Moreno, María José Moreno, Clara Peñalver, Anxo do Rego y Cristina Amanda Tur. 

La coordinación de la edición ha sido a cargo de Solo Novela Negra
Asesinos, comprar, libro, Lecciones

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Info del acto:
Sábado 8 de Octubre, 17.30h.
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02 octubre, 2016

Confidente

Me acerco despacio, mojándome los dedos, primero. El agua está tranquila y la rompo. Las aristas romas de los guijarros se me clavan sin dolor en la bóveda, en las arrugas gruesas, entre la piel zafia, acartonada alrededor del arco de mis pies. No tengo sensación de frio. Es verano y aunque me atrevo en el remanso, el cauce es pobre y la tierra encendida es más fuerte.
Y me agacho, justamente para humedecer mis manos, robando un canto ceniciento con lunares negros. Al sacarlo, se ennegrece con una neblina breve y brillos tristes, mudando a una áspera patina gris apagada.
Lo miro lentamente, un pellizco refrescante en la palma de mi mano, tan efímero; un roce hurgando, rastreando un defecto en su cubierta; sin sonido; sin olor apreciable.
Cierro los ojos. Tontamente, la acaricio, con mi puño cerrado, con los latidos, con el pensamiento. Sin sentido, le susurro, todos mis secretos, cerca de mis labios taciturnos. Un momento largo, con ritmo grave, casi sin pulso.
A mi alrededor no hay nadie. Busco despacio, aliviado, inquieto, sosegado,… confundido. Sigo borroso y con la vergüenza de que pueda desvelarlos, la oculto entre la regata, entre los demás, anónimo, sin miserias, sin excentricidades ni diferencias. Lo guardo enmascarado, a mi imagen y semejanza. Como yo.


Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe

28 septiembre, 2016

La última cerveza

Paseo, como cada día, pastando el aire. Viciado con el ronroneo de la ciudad. Tranquilo, arrastrando mis pensamientos, sin sudar por el esfuerzo; van despacio.
Sin gafas, atrapo su guiño a través del escaparate. Y eso que está al fondo, en la última mesa. Acompañada de un plato, rebañado, con trozos de migas. La veo desnuda mostrándome todos sus secretos. Y vuelvo a revolcarme entre mis pesadillas.

Paseo, pisando mis huellas sin mirarlas. Y atravieso el local, hasta sentarme a su lado. Caen mis ojos con cuidado y ciego a mi entorno y a mi vergüenza. Refresco mi memoria y me atrevo a repetir mi pasado.

Nervioso y decidido, rodeo con mis dedos arrugados por la amnesia obligada de estas sensaciones su cuello. Fresco, terso, aprieto con fuerza. Son sus labios húmedos los que atrapan los míos resecos. Estiro mi columna para atrapar su jugo con desesperación, que me abrasa helado.
Paseo, vacío, otra vez. La olvido, de nuevo, vacía.

Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe

24 septiembre, 2016

Acojeja sí aparece en los mapas

Crítica de "Crónicas del Acojeja"


Título: "Crónicas del Acojeja"
Autor: VV.AA.
ISBN: 978-1-326-72864-9
Páginas: 138
Y no sólo en los mapas tradicionales, a partir de ahora, este pequeño pueblo tinerfeño y su bar y sus gentes novelescas, estarán presentes en los mapas imaginarios que guardan en el subconsciente, aquellos lectores que han tenido la oportunidad de leer Crónicas del Acojeja, un libro de relatos escrito por nueve autores, la mayoría naturales o residentes en Tenerife: Miguel Ángel Brito, Amando Carabias, Francisco Concepción, Teresa Giráldez, Ángeles Jiménez, Ana Joyanes, Dácil Martín, Belén Valiente e Inmaculada Vinuesa. Prácticamente todos han escrito y publicado poesía, cuento, relato, novela, además de participar en novelas colectivas y antologías literarias.

Proyecto eminentemente colectivo, en el que un grupo de artesanos de la escritura, han cimentado y recreado un mundo rural, fronterizo con otro mucho más fantástico, un mundo original y único que sorprende por la abundancia de personajes y de elementos que lo componen. Aún teniendo en cuenta que puede haber tantos puntos de vista, como autores han participado en el proyecto, el resultado final deja un poso a sabiduría popular, entre realista y utópico, como si estas gentes casi abandonadas en un pueblo apartado sean capaces de encontrar su propio camino, sin apelar a la necesidad de engancharse a la ortodoxia o a los principios que rigen las relaciones humanas. Aunque no se puede decir que se trata de un libro escrito a dieciocho manos, (estamos hablando de relatos) tampoco debemos olvidar que el resultado global de Crónicas del Acojeja, denota cierta armonía en el criterio, dejando al lector la sospecha de que ha estado inmerso en muchas historias que convergen en una más vital: las vivencias reales o ficticias de los habitantes de Acojeja. Por supuesto, cada relato tiene vida propia, pero también es verdad que, como si de capítulos estructurados se tratara, todos enlazados crean una atmósfera muy singular.

Para sacar adelante un proyecto de estas características, se supone que los participantes han mantenido numerosas reuniones para coordinar ideas, también se supone que teniendo cada autor su propio estilo, en algunos casos muy evidente, habrán asumido, en algunas ocasiones, un ejercicio de compromiso colectivo con el objetivo de alcanzar un consenso que facilitase el resultado global del libro. No obstante, entendiendo que la diversidad suele ser enriquecedora, (hay un relato con innegables tintes poéticos), estos contrastes estilísticos, incluso pueden ser un aliciente para realzar la visión general.

Francisco Concepción Álvarez,
Los autores de la Obra de izquierda a derecha,
arriba: Dácil Martín, Miguel A. Brito, Francisco Concepción
y Ana Joyanes. Abajo: Ángeles Jiménez, Teresa Giráldez,
Belén Valiente e Inma Vinuesa. Falta Amando Carabias
.
Dieciséis relatos en los que concurren una serie de protagonistas y de circunstancias que sirven de nexo para engarzar las crónicas del bar Acojeja, situado, como dice la introducción del libro, “al borde de la Carretera General del Sur”, en una zona alejada de algunos de los peligros que comporta la civilización, pero no exenta de otros muchos problemas e intereses que inquietan a los seres humanos. Un bar que, como encrucijada y termómetro social, lo mismo se instala en la tristeza por una muerte absurda, que en la algarabía por una diva del cine.

Como ya se ha comentado, Acojeja, es un lugar donde lo rural y lo fantástico se dan la mano, y como ejemplos, el futuro lector puede descubrir por qué una puta no puede enseñar su pecho izquierdo; qué secreto culinario trasmite una madre, antes de morir, a su hijo; por qué un cura recién salido del seminario es desterrado al pueblo apartado; qué animal es el único testigo de encuentros furtivos; cómo un médico jubilado pierde la tartamudez; qué sueños repetitivos puede tener una maestra que para los vecinos del pueblo pasa casi inadvertida; qué descubre un niño, casi adolescente, el día del entierro de su abuelo; por qué compiten dos amigos que se emborrachan en el bar; por qué un cartero es el mejor conversador siendo, a la vez, parco en palabras; por qué el corazón de una mujer puede querer a dos hombres a la vez; por qué un niño se refugia en

22 septiembre, 2016

Un pimentero para fomentar el diálogo

Conversación, cena, mesa, familia
El pimentero fomenta conversaciones
Han creado una especie de pimentero que posibilita mimetizarlo en nuestra mesa para tratar de contribuir al diálogo de nuestros comensales.

No se trata de echarle más pimienta a nuestros platos. En realidad es un bloqueador de wifi. Hablamos de Dolmio Peeper Hacker: un gadget inventado para fomentar las conversaciones en la mesa.


El dispositivo, creado por una marca australiana de salsas para pasta, funciona mediante el uso de su propia red wifi, que reemplaza a cualquier otra. Así, cualquier dispositivo que intente conectarse será dirigido a dicha red, que no funciona. En lugar de conectarse, quien acceda a ella verá un mensaje muy irónico: “Es hora de comer en familia y la internet no está invitada”.

La mala noticia es que aún no está a la venta en europa y solo pueden optar a ganar uno quienes estén en Australia y participen en la competición abierta hasta el 27 de septiembre.


En este video podemos observar el poder de ensimismamiento que pueden tener los niños, y en muchos casos los adultos, con las tabletas y los smarphone.

18 septiembre, 2016

Cipreses

Estaba soñando, escapándome con la mirada hacía los cipreses, que me estiran las comisuras de los labios con las imágenes de una guerra de niños lanzándose los conos redondeados y duros, mientras oigo los sonidos de los tardíos pasos, rozando el suelo, acercándose y todas las ideas huyendo, llorando. Los abrigos apretados consolando del frío y las manos escondidas escapando tímidamente de los saludos apesadumbrados. Sus ramas apretadas escondiendo su tronco apuntando al mismo lugar que las monótonas gélidas palabras y las cálidas lágrimas saturadas de dolor. Mi sonrisa en el pasado ahogando el abatido presente. Su fuerte olor flotando en la marea del atardecer que apaga el perfil del horizonte, tras la oscura tapia húmeda. Las pisadas retroceden sin mirar, con el vértigo diluyéndose en la tierra removida. La calidez de los abrazos se deshiela en el desfile de retirada. Las verjas, abrazadas por la pared apoyada en los estoicos arboles verticales, se cierran al cruzarlas. Encerrándonos de nuevo en el purgatorio invertido del tiempo.

Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe

14 septiembre, 2016

Vuelve Carlos Ruiz Zafón con portada ganadora

Ruiz Zafón. Gabriel Casas, La sombra del viento
Título: El laberinto de los espíritus
Autor: Calor Ruiz Zafón
Edita: Planeta
Publicación 17 de Noviembre 2016

El laberinto de los espíritus es el título de la última entrega de la saga de "El Cementerio de los Libros Olvidados" del escritor Carlos Ruiz Zafón. Se inició en 2001 con La Sombra del Viento y continuó en 2008 con El Juego del Ángel y en 2011 con El Prisionero del Cielo.

Esta última entrega llega con una portada ganadora. La foto que ilustra el libro es del fotógrafo barcelonés Gabriel Casas. Fotografía sobre la que ya habíamos realizado una referencia en La Esfera: 

Las portadas seleccionadas en cada uno de los libros que componen la saga han contribuido a crear la atmósfera y los escenarios en los que transcurre la historia: calles empedradas, días de lluvia, farolas, y árboles de hojas caducas que acogen a personajes difusos que nos sugieren que viven la pobreza de la postguerra. Un verdadero acierto.

07 septiembre, 2016

Presentación de " Crónicas del Acojeja"

Acojeja, libro, Tenerife, francisco Concepción
Este viernes 9 de Septiembre, a las 18.00h. se presentará en la Sala Mac de Santa Cruz de Tenerife el libro "Crónicas del Acojeja"

Acojeja es el Macondo del siglo XX. Un lugar donde para unas personas acaba o comienza el mundo. A nadie se le ha perdido nada fuera ni dentro de Acojeja. Pero todo cambia el día que Liza Minnelli cagó en el bar del pueblo. 

Los nueve autores que hacen posible la obra realizan una crónica del lugar desde diferentes ópticas: la del Padre Chano, un homosexual renegado de la iglesia, desde la puta del pueblo, los borrachos, desde el propietario del bar, desde el médico jubilado...

Las crónicas están escritas por: Miguel Ángel Brito, Amando Carabias, Francisco Concepción, Teresa Giraldez, Ángeles Jiménez, Ana Joyanes, Dácil Martín, Belén Valiente e Inmaculada Vinuesa.