18 septiembre, 2020

Hablamos con Nacho García, mención especial en el Certamen de Relato Corto La Esfera

Nacho García Delgado, ha obtenido una mención especial en el V Certamen Internacional de Relato Corto La Esfera, con su texto "Abuela"y hemos querido conocerle un poco más. Sus palabras nos animan a seguir en nuestra labor de fomento de la escritura y apoyo a los escritores emergentes.
 
¿Quién es Nacho García Delgado? Nos referimos a la persona.

Soy un malagueño de 34 años que reside en Madrid. Recientemente he sido padre de una niña y, aunque estudié Periodismo, trabajo en el sector de la Publicidad. Soy un gran aficionado a la música y a la literatura.

Nacho García
Nacho García Vidal

¿Qué le llevó a la literatura y a escribir?

Me considero un lector tardío. De niño no me gustaba leer y no fue hasta la adolescencia cuando me empecé a interesar por la literatura a través de la poesía y la novela gráfica. Actualmente acostumbro a leer varias cosas a la vez. Normalmente combino ensayo histórico, novela y novela gráfica.

Mi afición por la escritura comenzó también por aquella época escribiendo poemas y letras para canciones que, por suerte, nadie llegó a leer o escuchar. Fue en la universidad cuando comencé a interesarme por el relato, aunque ha sido en el último año y medio cuando he empezado a escribir con mayor asiduidad.

¿Tienes algo editado?

No, la verdad es que este relato ha sido el segundo que he presentado a un certamen. Hasta este verano, no había enseñado ninguno de mis escritos fuera de mi círculo familiar. Es por ello por lo que

10 septiembre, 2020

Sergio Capitán Herraiz, mención especial en el V Certamen Internacional de Relato Corto La Esfera

Queremos seguir conociendo a alguno de los 559 autores que están detrás de los relatos que han llegado al Certamen Internacional de La Esfera. Hoy hablamos con Sergio Capitán, que ha obtenido una mención especial en la convocatoria. Esto es lo que nos ha contado:


¿Quién es Sergio Capitán Herraiz? Nos referimos a la persona.

El efecto 2000 me pilló con 25 años por lo que ya estaba curado de espanto. Vivo en Fuenlabrada (Madrid) y durante muchos años me he dedicado a la revisión de expedientes de I+D, para lo que emitía informes que no dejaban espacio alguno para la inventiva. A cambio, los proyectos que revisaba me recordaban la importancia de ser curioso y me demostraban que ha sido a base de preguntas como la humanidad ha progresado.


Para evadirme de la poca creatividad de mi trabajo, empecé a particSergio Capitán Herraizipar en diversos certámenes literarios, mayoritariamente de prosa y microrrelatos.

Además, soy profesor universitario asociado, lo que me permite no alejarme demasiado del elixir de la eterna juventud e intentar transmitir a los alumnos mi pasión por la tecnología.

No he plantado un árbol pero tengo dos hijas, de manera que, según mis cuentas, publicando un libro podría dar por completada la trilogía.

Por lo demás, soy un aprendiz de todo y un maestro de nada, y tengo la necesidad corporal de expandirme. Me encanta desafiar a las leyes de la física, y siempre que puedo saco a bailar a la pereza y doy de comer a la risa, con el fin último de buscar la belleza en todas las facetas de la vida.

 

 ¿Qué le llevó a la literatura y a escribir?

Siempre me ha picado el gusanillo de la escritura, aunque soy un mal lector. Hace muchos años, en una conferencia de Almudena Grandes, le pregunté si era posible escribir sin leer y me dijo que rotundamente no. Ahí supe que no llegaría muy lejos. Hace tres años me apunté a un taller de creación literaria en una biblioteca de mi localidad y

09 septiembre, 2020

Flotando

Y sin pensarlo más me entregué al mar, me dejé mecer flotando hasta no percibir mi cuerpo. Fui perdiendo la noción del tiempo y del espacio en un proceso lento y placentero. Suspendido en el agua tranquila mi actividad mental se fue ralentizando, mis pensamientos fluían lentamente y lo exterior a mí me era ajeno, por encima el cielo infinito y el sol, por debajo un metro de agua o diez... daba igual. De vez en cuando abría una rendija los ojos y veía pasar las nubes que me ofrecían todo tipo de figuras efímeras. En el silencio profundo y sordo oía claramente mis latidos y allá a lo lejos el rumor de las olas al romper suavemente en la orilla. Y todo me parecía más claro, más puro y más sencillo, había esperado setenta años para vivir ese momento. Al incorporarme y abrir los ojos a mi otra realidad el único pensamiento claro que recuerdo fue el de que tenía que contar esa experiencia. 

Texto: Javier Velasco Eguizábal

07 septiembre, 2020

Entrevista a Fernando Vidal Melo, premio V Certamen Internacional de Relato Corto La Esfera

Fernando Vidal Melo
El escritor Fernando Vidal Melo  


¿Quién es Fernando Vidal? Nos referimos a la persona.

Un joven que nació en Madrid en 1992 y que, ahora, por motivos laborales lleva residiendo en Chile tres años. Alguien que le gusta escribir y que ve una utopía dedicarse a ello. Y si me tengo que etiquetar diría que soy un hombre heterosexual, ateo, animalista y prefiero emplear la palabra igualitario que feminista. Alguien que disfruta más de las cosas del espíritu que con las materiales. Y que en estos días está leyendo “Amor intempestivo” de Rafael Reig.


¿Lees novelas de amor?
¿La pregunta viene por “Amor intempestivo”? No es mi género favorito. Por lo que llevo leído de la novela de Rafael Reig poco tiene de amor. El narrador hace una irónica recapitulación generacional y recuerda los años estudiantiles en que todos ellos se creían «genios e inmortales». Lo que nos creemos todos los escritores de jóvenes. 
 
¿Qué le llevó a la literatura y a escribir?
Tuve una relación tardía con los libros, mis padres no eran lectores y yo tenía otras preferencias. Fue a los 17 años, gracias a una amiga, Tania, que

05 septiembre, 2020

Extensión de “El Club de los relatores”

Portada "Extensión" El CLub de los relatores 

En La Esfera hemos recibido numerosas peticiones de autores apesadumbrados por no aparecer en la antología de “El Club de los relatores” y siendo nuestro principal objetivo fomentar el hábito de la escritura hemos querido ponerle remedio. Se nos ha ocurrido hacer una "extensión" de lo que ha sido la primera edición del libro, incluyendo aquellos textos que consideramos que tienen calidad para pertenecer a dicho “Club”, junto a los textos de los ganadores del certamen convocado. Por lo que les anunciamos que en los próximos días se hará realidad esa nueva edición, informando de ello de forma individual a los escritores que forman sus páginas.

Creemos que esta decisión contribuirá a hacer visible la obra literaria de más creadores y que les servirá para su CV literario.

Gracias a todos los escritores y lectores que “giran” en La Esfera Cultural.

02 septiembre, 2020

Fallo del V Certamen de Relato Corto La Esfera

Tras la valoración de los relatos admitidos a CONCURSO, los miembros del Jurado de La Esfera Cultural emiten el siguiente:

FALLO  

en el V Certamen de Relato Corto la Esfera:

 

Relato GANADOR: 

 "Rompiendo estadísticas" del autor Fernando Vidal Melo.

 

 

MENCIONES especiales:

 "Obsolescencia programada" de Sergio Capitán Herraiz.

 "Abuela" de Nacho García Delgado.

 

 

Agradeciendo la participación de los 559 escritores que remitieron los 678 relatos admitidos al certamen. Emplazándoles a todos, desde ya, al próximo año y animándoles a seguir escribiendo, único objetivo que tienen las convocatorias de La Esfera: fomentar el hábito de la escritura.

 

Gracias de corazón.

 

 

23 agosto, 2020

11 dias

No he llegado a tiempo a un relato corto. Nunca he llegado a uno largo, pero …el día 15 se acercaba con sus fauces entreabiertas, Agosto se encogía sin parar, el baile de San Vito pegado a mí, y mis fosas nasales buscando sabor entre las colillas del viejo cenicero. Deje de fumar, deje de pensar, deje de mirar, deje de oír, deje de tocar…aquí.
Deje de soñar, deje de ver, deje de escuchar, deje de sentir…y fue aquí, también.
Las viejas excusas que vienen cuando aporreas las letras sin juntarlas, pero…deje de fumar.
Y paseo, con las puntas de los dedos desasosegadas, desgastando una moneda; esas que antes amarilleaban desgastando un filtro. Intento recoger en el aire esa moneda que lancé, antes de que no deje posibilidad al azar de elegir.
Ahora paseo, sin contar los pasos precipitados, sin contar los latidos acelerados; esos que antes escoltaban hacía el tránsito, sosegados. Quiero aderezar con vida los impulsos y volver a soñar, ver, escuchar y sentir. Aquí.

 Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe

22 agosto, 2020

Noche toledana

El sol se había despedido de nosotros; se preparaba para irse a la cama. La noche, con su manto de estrellas, se hizo hueco en el mar celeste.
Ante la belleza de este espectáculo, tomé el timón de mi mirada, navegando entre el mar de estrellas y la oscura costa de bancos de piedra, árboles y arbustos del parque donde me encontraba.
Se había hecho tarde, así que, saliendo del parque, mis pies me llevaron hacia una de las puertas del caso histórico, aquella que llaman la Puerta de Bisagra.
Dejando atrás la parroquia cercana a la muralla, enfilé, con cierta dificultad, la cuesta que sube hacia la Mezquita del Cristo de la Luz, escuchando el eco sordo de mis sandalias. Aquella noche, mi meta era, aparte de cenar, llegar a la cama, deseando recargar pilas y descubrir qué secretos de Toledo saldrían a la luz a la mañana siguiente.

Texto: Álvaro González Herranz

13 agosto, 2020

Escalofrío

Un gélido escalofrío recorrió su espalda de arriba abajo mientras giraba con pulso tembloroso el pomo de la puerta de la habitación.
La oscuridad de la noche había pintado de negro la habitación, así que, tras sacar una linterna de su mochila, la encendió, examinando con cuidado cada detalle del lugar.
La luz se paró en seco en la pared del fondo; había escrito un mensaje: "Serás el siguiente", escrito con sangre.
Ahogando un grito, dejó caer la linterna.
Con el pulso cada vez más acelerado, intentó buscar la salida corriendo sin dirección por los pasillos, sin darse cuenta que estaba llegando a un punto de no retorno.

 Texto: Álvaro González Herranz

12 agosto, 2020

Body Trial

Lejos están los días en los que leía sentado y me distraía mirando el inmenso azul por la pequeña ventanuca. La llenaba. Olores en dos direcciones la atravesaban sin que mis ojos llorosos por su esencia dejasen descansar al añil pintor que llenaba mis ojos. No aguantaban fijos en la carrera de letras que se apoyaba en mis rodillas desnudas. La habitación es fría, eso era lo que me animaba a envejecer con los libros, a profundizar en sus historias y parafrasear los protagonistas. Nada es lo mismo ahora, no tengo necesidad de desalojarme el cinturón, soltarme los botones de la bragueta y bajarme los pantalones arrastrando el calzoncillo. Nada es igual, mis días de lectura han muerto conforme mi propuesta de fin de año se ha ido haciendo realidad. Pocas veces, contadas, visito el espacio cultural. Simplemente cuando realizo mi aseo diario, con añoranza, me siento sin levantar la tapa y recuerdo hasta con alguna lágrima, los momentos en los que mi piel se erizaba por el frio contacto de la corona universal.
Ahora, mis visitas regulares son al guarnicionero o como lo llamen ahora, me suelto el cinturón, lo coloco encima de su mostrador y lo miro con una sonrisa triste. Ya me conoce, ya conoce mi locura. Cada vez, una a la semana, que realiza lo que le pido, un sonido suena en sus pupilas al cruzarlas con las mías, un