13 octubre, 2020

El decálogo de vivir

La primera vez que la oí pronunciar aquella frase, le pregunté su significado; ella, me miró y la frialdad de sus ojos me hizo estremecer.

—Pero, ¿qué, quieres decir?
Vaciló durante unos segundo antes de continuar, tras los cuales sonrió sarcástica.
—Eres una ignorante. Significa, que nada ni nadie está preparado para lo imprevisto de los sentimientos, ni mucho menos para un cuento de hadas que termina nada más empezar. Créeme. No, ironizo, el corazón se resquebraja en su dura realidad.

La miré asombrada. Sus palabras reflejaban el despecho de una mujer que había sufrido, pero al mismo tiempo, mostraban la imagen de una mujer fuerte como una roca.

—Bueno Sandra, ya está bien de paranoias—dijo Martina con seriedad—tengo dos hijos maravillosos, soy feliz, y tengo una vida que yo misma he fabricado, así que.
¡Viva la dolche vita!
—¡Viva!—respondí, sin más.
En aquel momento Martina se convirtió en todo un ejemplo para mí.

 

Texto: Nuria de Espinosa

2 comentarios:

  1. Qué bien recreada tu historia, Nuria.

    Me gustó mucho

    Felicidades

    Un abrazo

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  2. Muchas gracias Gladys, me alegro que te gustase y de tu paso por mis letras. Un abrazo

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