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24 agosto, 2016

Escritores, bloggers y colaboradores que ignoran a sus lectores

Este Editorial lo único que pretende es llamar la atención de aquellos bloggers, escritores, columnistas y colaboradores que ignoran a sus lectores y que se agazapan tras su pantalla de ordenador a la espera de las alabanzas y comentarios que esperan produzcan sus escritos.


Atrás quedaron los tiempos en la que la relación escritores-lectores era unidireccional.
Comentar y participar en una entrada o en un post cuesta trabajo y en muchos casos hasta leerlos. Y es lo que pretendemos y esperamos cada vez que publicamos un artículo, un texto o una entrada, que nos lean y que nos comenten. Y son muchos aquellos escritores, bloggers y colaboradores que pasan por alto el responder, agradecer o debatir con aquellos lectores que se han tomado la molestia de dejar un comentario en alguna de sus entradas o escritos.

Beneficios de interactuar con tus lectores.

Los beneficios que te puede generar comentar e interactuar con tus lectores son una obviedad. No creo que sea preciso enumerarlos. En una entrada anterior ya hablé sobre ello en ¿De qué vive un blog? Pero se puede hacer extensible a ¿De qué vive un escritor, un blogger, un articulista o colaborador? Te lo resumo: vive de sus lectores. Sin ellos su actividad no tiene sentido. No soporto a esos escritores que esgrimen que escriben por necesidad. Sí, queda muy bonito de cara a la galería y siempre pongo el mismo ejemplo: ¿Imaginan ustedes a un cocinero creando platos, cocinando y tirándolos a la basura? Pues con la escritura pasa lo mismo. Se escribe para ser leído, no para tirar lo escrito o guardarlo en una gaveta.
  • Comentar y debatir con tus lectores edifica tu imagen, tu marca, te identifica como accesible y cercano. Atrás quedaron los tiempos en la que la relación escritores-lectores era unidireccional. Nos ayudará a obtener su complicidad y a crear una comunidad entorno a nuestra creación. Me parece una falta de respeto ignorar a una persona que ha empleado su tiempo en leer lo que escribimos y la molestia de reflexionar sobre lo leído y dejar su punto de vista.
  • Comentar y debatir con tus lectores fomenta que otros lectores se sumen al debate y se engrandezca. Que el mensaje o la idea principal crezca y se llene de nuevos matices. A no ser que estés en poder de la verdad absoluta.
  • Comentar y debatir con tus lectores permite "textear" tu escritura y que tus ideas obtengan la complicidad de tu comunidad y de tus lectores. También analizar si vamos por el camino correcto y trabajar en aspectos a mejorar... No creo que te puedas permitir el lujo de no aprovechar esta oportunidad. Los escritores de apenas 15 años atrás no tenían esta suerte.

Pero nadie ha dicho que esto sea sencillo. Perder un lector es muy fácil, basta que no le respondas en dos ocasiones a sus comentarios. Ganarlo es lo complicado. En La Esfera Cultural publicamos colaboraciones, y muchos piensan que con su primera colaboración/publicación tendrán bajo sus letras de forma inmediata a cientos de lectores y algunos olvidan agradecer o responder a los comentarios de los lectores. O lo hacen soloa la primera. Y la pregunta es ¿se acordarán de ti o se molestaran en comentar o leerte cuando vuelvas a publicar algo? Creo que ya sabes la respuesta.

Ganar lectores y cómplices de nuestras entradas o artículos no es labor de un día. Ni de semanas. Ni de meses. En muchas ocasiones de años. Así que te propongo que perseveres en contestar, debatir y acercarte a tus lectores. Y que pienses que si te cuesta trabajo a ellos también. Y sin lectores escribir no tiene sentido.

P.D. Ahora lo tienes muy sencillo. En muchas ocasiones basta con marcar un “me gusta” o un +1 en Google. No hay excusas.

Hasta el próximo Editorial del domingo
Artículo: Francisco Concepción

Editoriales que te pueden interesar

25 junio, 2016

Nunca más regales tu libro

El mundo que hemos creado gira alrededor del valor que le damos a todas las cosas, sean objetos materiales (un coche, una joya o una camiseta), o sean conceptos inmateriales o abstractos, (creencias religiosas, las leyes o las ideologías políticas). Así que todo aquello a lo que no le inyectamos valor no es apreciado.


Es más sencillo otorgarle valor a aquellas cosas que nos han supuesto un coste su obtención
Podemos resumir que todo aquello que a la gente no le cuesta dinero, trabajo o tiempo lo subestima y no le otorga el valor que tiene. Todos sabemos que a “lo gratis” no le prestamos atención, siempre lo consideramos un servicio u objeto de saldo, algo que no tiene valor.

Así que debemos de empezar, por nuestra propia cuenta, a ponerle el valor que tiene nuestro libro o novela. Si lo regalas lo verán como literatura de segunda categoría, un subproducto literario, un capricho de escritor. Al no costarle nada, posiblemente no hagan ni el esfuerzo por leerlo. Los que pasan por la caja de una librería hacen, por lo menos, el intento de leerlo para amortizarlo. Les duele el dinero desembolsado.

Y no hablo por pura teoría. Con motivo de la publicación de “El caso de la Pensión Padrón” como en anteriores ocasiones he regalado bastantes ejemplares. Me considero una persona espléndida, despegada del dinero y agradecida, por lo que siempre trato de obsequiar con un ejemplar de lo que publico a los amigos, a la gente que quiero, a las que tengo algo que agradecer (que son muchos), a la familia... y tras analizar los resultados me doy cuenta que son muy pocos los que lo leen. Los más cercanos son los menos que te leen; mientras que de los desconocidos, aquellos que lo han comprado, he recibido elogios, felicitaciones y halagos:
¿Cuál es el motivo de que no lean el libro que regalas?

El principal motivo es el ya apuntado: Lo regalado no tiene valor. Si la gente no se “rasca” el bolsillo no hacen el intento de recuperar la inversión.
Otro motivo es que tú, siempre serás Pepito, como llamaban a José Saramago sus familiares y amigos, o serás Pablito, como llamaban los cercanos a Pablo Neruda. Así, tus cercanos (amigos, familiares, etc.), te verán toda la vida como ese que un día empezó a escribir.

Y si se consideran tan amigos, de inmediato deberian de dar el paso y comprar tu libro. Valorar tu trabajo, tu dedicación, tu literatura... ¿De qué te vale regalarles un ejemplar si terminará en cualquier cajonera? Mejor invítalos a una cerveza. Aunque existen algunos casos en el que si regalas tu libro obtendrás un retorno. Ya hable de ello en Cuándo un escritor debe obsequiar o regalar su novela?

Por lo expuesto, no regalaré en el futuro ninguno de mis libros, el que quiera que los compre. Bueno, intentaré no hacerlo... ;))
Hasta el próximo Editorial del domingo.

24 mayo, 2016

Los "pros y contras" de presentar tu libro online en directo

No nos engañemos. Si existe algo plasta es que te inviten a una comunión, boda o a la presentación de un libro. Asistiendo a uno de estos actos es como si hubieses asistido a todos. Son una especie de calco unos de otros. Y casi todos los conocidos y amigos a los que invitas, tratan de darte la mejor excusa para no asistir y liberarse de tal martirio.


Hasta nuestro perro, si se queda en casa, podría seguir la presentación de nuestra novela
¿Sigues ahí leyendo este Editorial? Significa que en algo te sientes identificado. Pero hoy no te voy a dar los parámetros para que la presentación de tu libro sea diferente y tenga éxito. Ya lo hice en otras ocasiones. Hoy quería preguntarte por la opción de transmitirla online en directo.

El próximo día 28 de mayo, como ya informé, presento “El caso de la Pensión Padrón” (ya sé que es spam, pero se acabaron los tiempos en que los escritores solo escribían, ya no es suficiente) y me planteo la opción de realizar la presentación de la novela paralelamente de forma online, en directo, pero antes quería saber tu opinión.

Realizar la transmisión de cualquier acto en directo, en este caso la presentación de un libro, actualmente está al alcance de cualquiera. No es ciencia ficción. Internet ofrece múltiples posibilidades. Pero existen algunos pros y contras que debemos analizar.

"Pros" de una presentación emitida online:
  • Puedes llegar a personas que se encuentren en otras ciudades y países.
  • Llegar a mayor número de posibles lectores.
  • Que el acto quede grabado para que forme parte del dossier de la novela.
"Contras" de una presentación emitida online:
  • Que te pongan la excusa de que la verán en directo y así no asistir al acto.
  • Perder las posibles ventas y firma de ejemplares, que es uno de los principales motivos por los que se hace una presentación. Y la posible cobertura de los medios.
  • Prescindir del feedback y el contacto con los lectores, amigos y conocidos.

Portada de la novela
"El caso de la Pensión Padrón"
Así que aún no he decidido si realizar la presentación paralelamente online. Depende de la respuesta que obtenga de ustedes. Si al final lo decidimos (tengo que hablar con la coautora Ana Joyanes) informaré del enlace desde donde poder seguirlo.

Programa del acto:

Presentación y "mesa redonda" en torno a la novela “El Caso de la Pensión Padrón”.

Lugar: Sala Mac de Santa Cruz de Tenerife

Participarán los autores: Ana Joyanes y Francisco Concepción.
Presentación a cargo de Iván Gonzalez Barrios (Abogado, escritor y lector)
Contaremos con la presencia de Alfonso Delgado Rodríguez (abogado del único acusado del caso en la vida real)
Moderará el acto: Miguel Ángel Brito.
Podrán participar en todo el acto los asistentes con sus preguntas.

Hasta el jueves o hasta el próximo Editorial del domingo.

26 abril, 2016

Escribir es lo más fácil del mundo

Hablando en términos gastronómicos la diferencia entre cocinar un gran plato y uno del montón es mínima. Apenas unos segundos menos o más de cocción, la elección de algunas especias diferentes, el simple orden empleado a la hora de combinar los ingredientes, etc. Pequeños, pero muy importantes detalles. Con la escritura pasa lo mismo.


fácil, escritura, huevo frito
Hasta para freír un huevo necesitamos talento, pasión y trabajo
Estos días terminé de escribir un texto y lo compartí con las personas que habitualmente leen mis escritos y que me aportan su opinión y todos coincidieron: «Ni chicha, ni limonada», o lo que es lo mismo: «Ni frío, ni caliente» Era un plato correcto, simplemente eso. Se comía bien (se leía), pero no era un plato de chef, ni de restaurante con alguna distinción. Resumiendo diríamos que era correcto, pero no llegaba a literatura. No tenía chispa, le faltaban burbujas.

Me senté otra vez frente al texto, le di un poquito más de fuego, le añadí una pizca más de pimienta, le quité algunos tropezones y lo emplaté con algo de arte y se lo volví a presentar a los comensales, lo probaron (leyeron) y terminaron rebañando el plato.

Cocinar parece una labor sencilla. Puedes elaborar cualquier plato: pillas la receta y la lista de los ingredientes en un libro de cocina o la bajas de internet y listo, seguro que te sale el guiso. La literatura es igual, la teoría es sencilla, pero notamos cuando un simple huevo está frito por un buen chef o por Manolo en la barbacoa del domingo. Lo mismo pasa con cualquier escrito, cambian y se convierten en verdadera literatura si le ponemos el tiempo, un estilo propio, una dosis de talento y los ingredientes secretos de cada escritor. Es fácil. Muy fácil. Por eso cada día me cuesta más escribir; tardo siglos en cada frase, me parece que estoy ejecutando una obra orfebrería y cada día me asaltan más dudas.

¿Consideras sencillo cocinar/escribir una vez que tienes la receta?

Hasta el próximo Editorial del domingo.

20 marzo, 2016

El proceso de documentación en el género negro y policial

Existen algunos géneros literarios que requieren grandes dosis de documentación para su escritura, como la novela histórica, pero parece que no sucede lo mismo con la novela policial o negra. Estos días he asistido a un encuentro de Novela Negra, donde coincidimos varios escritores en diferentes charlas y en dichos encuentros me sorprendió escuchar a algunos autores decir que apenas se documentan cuando escriben sus novelas. Que lo que les gusta es escribir y que les cuesta mucho emplear su tiempo en tales menesteres. ¡Joder, y a mí!


Documentarse es: días, meses y en ocasiones hasta años de trabajo,
 que posteriormente puede pasar desapercibido por el lector. 
No hay nada más tedioso y menos recompensado que documentarse para escribir. Días, meses y en ocasiones hasta años de trabajo, que posteriormente puede pasar desapercibido por el lector. Algo que puede ser una ventaja y un halago, pues no existe algo tan “plasta” en una novela que cuando el autor presume de conocimiento sobre cualquier temática y te hace una tesis técnica a los largo de sus páginas. La literatura es otra cosa que no se parece en nada a un libro técnico o a un manual de conducta. Pero lo que no podemos permitirnos es que nuestra historia tenga fisuras e incongruencias y que saquen al lector de su lectura. Que les “cante” lo que están leyendo. Aunque sea una historia de ficción y que no esté basada en ningún caso real. Y para que ello no suceda no conozco otra manera que la del trabajo de documentación, informarme, preguntar e investigar. Y cuesta, sí, sin duda, pero infinitamente menos que cuando no existía la red. Los escritores de hace pocas décadas sí que lo tenían complicado. Ahora no tenemos excusa para no hacerlo. Lo tenemos casi todo al alcance de pocos clics. Y la posibilidad de contactar con expertos en la materia sobre la que escribimos, los cuales habitualmente están dispuestos a colaborar si de la creación de una obra literaria se trata.

La novela negra no es la hermana menor de cualquier otro género literario. Entre sus adeptos y lectores existen profesionales de todos los sectores. No son pocos los policías que leen novela negra o policiaca, también abogados, etc. Por lo que si en nuestra trama emergen incoherencias, protocolos erróneos o normativa equivocada lo más lógico es que cierren nuestra novela. Casi que les expulsamos de la historia. Sucede igualmente con cualquier otra temática que introduzcamos.

Como ejemplo pondré mi última novela “El caso de la Pensión Padrón”. Un suceso bastante negro ocurrido en Tenerife. Previamente a su escritura, durante casi dos años me documenté, junto con la coautora del libro Ana Joyanes, sobre el caso. Asistimos muchos días al juicio que originó el caso, paseé por la zona y los escenarios donde aconteció el suceso, rebusqué en las hemerotecas digitales de la prensa local, me entrevisté con personas cercanas al suceso, aprendí sobre los acordeones, un instrumento que jamás había tenido en mis manos… y aún así, una vez concluida la novela, existían errores imperdonables. Afortunadamente el manuscrito, antes de su impresión, pasó por diferentes ojos expertos. La leyó un amigo abogado que nos apuntó diferentes errores en los procesos judiciales, sobre el funcionamiento de las denuncias, de los juzgados, etc. Pasó también por los ojos de otro amigo policía, que nos dio bastante caña sobre los protocolos policiales, sobre sus actuaciones y sus rangos… Y conté con la ayuda de la coautora, médico de profesión, que me corregía sobre lesiones, partes médicos, enfermedades y sobre todo de como se mueve un hospital por dentro.


El género negro sigue ganando adeptos 

Creo que la novela negra y policial goza actualmente de mucha salud, cada día tiene más lectores y más calidad gracias a nuevos escritores emergentes que entienden que ya no solo valen los cuatro clichés básicos del género: detective fracasado, una femme fatale, diálogos agresivos y uno o varios muertos para tener una novela. Vivimos tiempos de lectores exigentes. Como ejemplo diré que hasta me han llegado a criticar un párrafo en el que escribí que el próximo tranvía llegaría en 4.30 minutos, apuntándome que las pantallas que informan de la llegada de estos transportes no indican fracciones de minutos. Nada escapa al inquisidor ojo del lector.

Otra cosa es que desde el principio de tu novela marques las reglas del juego. Si edifico mi propio escenario, un tiempo indefinido e impongo las reglas del juego y digo que los coches vuelan y que los policías pueden entrar en cualquier casa sin orden judicial o que no existen protocolos, ni justicia… el lector posiblemente me lo comprará. Sucede con otros géneros, por ejemplo con el fantástico o el de superhéroes, donde las personas vuelan o tienen superpoderes. Pero tiene que estar bien logrado y no introducirlo a mitad de la novela o por ignorancia.

Creo que todos los escritores debemos contribuir a que la novela negra o policial tenga la misma consideración literaria que cualquier otro género. Se puede hacer literatura de altura con disparos y sangre. Pero para ello es imprescindible no solo nuestro talento e imaginación, también el no subestimar el trabajo de documentación antes de embarcarnos en nuestra escritura.


Hasta el próximo Editorial del domingo
Artículo: Francisco Concepción

03 marzo, 2016

Aspectos a considerar cuando firmas o dedicas tu libro o novela

Si existe para un escritor un momento que compense los días, meses y años que dura el trabajo de escritura de una novela, ese instante es cuando firmas un ejemplar a un lector. Atrás quedan las incontables horas de lucha con los personajes y la trama, los bloqueos, el pensamiento y tentación a desistir y abandonar la historia, las dudas, las insufribles correcciones y revisiones...


Escritor, Pensión Padrón, firmando
El acto de firmar o dedicar un libro es un momento no exento de dificultad y de dedicación.
Es evidente que todos los escritores no somos iguales, pero para mí firmar y dedicar un ejemplar a un lector está muy por encima de otro momento mágico: que es cuando tienes en tus manos, por fin, el libro impreso, concretándose así y haciéndose tangible todo el trabajo realizado.

Firmar o dedicar un libro es un momento muy particular pero no exento de dificultad. Es algo que no he compartido con otros escritores, pero estoy casi seguro de que coincidirán en su dificultad. Tienes que multiplicar tus capacidades. Habitualmente la firma de ejemplares se realiza tras la presentación de tu libro o acto en torno al mismo, con lo cual a su finalización y en un breve espacio de tiempo se concentran en torno a tu mesa varias decenas de personas. Es evidente que quieres ser amable y agradecer la deferencia que tienen hacia tu persona y hacia tu obra los lectores que se acercan para que les firmes un ejemplar. Pero es ahí donde reside una de las principales dificultades: administrar el tiempo, para que las personas que están en la cola no sufran esperando. Y sabemos que no todas las

29 febrero, 2016

¿Cuántos libros se han editado en el mundo?

Iré al grano con la respuesta: Según Google hasta el año 2010 se habían editado 129.864.880 títulos.


Aunque vivamos cientos de vidas no podremos jamás leer los millones de títulos editados. 

Actualmente (2015) y haciendo una extrapolación de datos y sabiendo que solo en España se editan cada año una media de 70.000 títulos, estaremos aproximadamente ya por 140 millones de libros.

¡¡140 millones de libros!!
¿Y como me pides que escriba una nueva novela si ya está todo escrito?

Hace 30 años, cuando era pequeño e iba con mi padre en coche y nos pillaba una cola, siempre le escuchaba decir que estábamos al borde del colapso, que no cabían ya más vehículos, y me preocupaba pues también quería, cuando me llegara la edad conducir, tener mi coche, pero tenía muchas dudas. Pensaba que para entonces los prohibirían, o algo similar, por no caber más.

Otra pregunta que siempre me he planteado es si ¿la música será infinita? Cuando estudiaba me enseñaron que existían solo 7 notas musicales y con ellas llevan siglos componiendo millones de canciones. Aunque aquí si que existe una trampa, hay temas que tienen una lista interminable de versiones ;))

También me planteo cada domingo, cuando escribo este Editorial (llevo casi tres años sin "pinchar" un solo Domingo), si no se me agotarán los temas, teniendo en cuenta que siempre trato de compartir alguno de mis conocimientos del mundo de la edición, la escritura, la creación y la cultura en general. Hay domingos muy duros. :((

Los temas universales tratados en todas las novelas son siempre los mismos: el amor (el que más tópicos y variantes tiene), la muerte, la vida, el paso del tiempo, la guerra, el odio o la avaricia, el viaje mítico, físico o interior, la ira... por poner algunos ejemplos. Son temas presentes en todas las culturas, aunque se traten de forma diferente, conforme a los valores y tradiciones de cada una de ellas. Así que, elegimos uno o una combinación de ellos y los metemos en una batidora para escribir una nueva novela, edificamos un escenario imaginario o basado en uno real e incorporamos a los protagonistas. Luego, a gusto del escritor, un muerto o un asesinato (cuando asistía a los talleres literarios me decían que cuando estuviese bloqueado sacase una pistola y matase a alguien). Al final batimos y añadimos un poco de condimento, también al gusto, y emplatamos. ¡Listo!, una nueva novela. ¿Pero de verdad la combinación de estos elementos será infinita? 

¿Se podrán escribir otros 140 millones de libros y no repetirnos?

26 noviembre, 2015

¿Quieres aprender a escribir? Estudia fontanería

Le preguntaron a Jim Thompson si tenía algún consejo para los escritores jóvenes: “Que aprendan fontanería” fue lo único que respondió. Le he dado vueltas a su contestación y he llegado a la conclusión de que tenía mucha razón.

La escritura y la fontanería tienen muchos paralelismos
No sé si la respuesta, del considerado el tercer gran novelista del género negro, fue fruto de su ganada reputación, pero creo que fue muy acertada.

La fontanería es la actividad relacionada con la creación, instalación y mantenimiento de redes de tuberías para el abastecimiento de agua potable y evacuación de aguas residuales. Nos abastece del más preciado y vital elemento: el agua. La literatura es el arte de construir puentes entre personas y el conducto que es capaz de transportar nuestros sentimientos y pensamientos de la profundidad de un ser hasta otro. Se me antoja que vital.

Para realizar trabajos de fontanería debes de tener previamente conocimientos, disponer de material y herramientas y conocer su funcionamiento. Para escribir sucede algo similar: debes de conocer como se articula el lenguaje (es la herramienta) y su funcionamiento, para convertirlo en arte y que transmita lo que queremos compartir. El material es nuestra capacidad de mirada, vivencias o nuestra inventiva.

La fontanería requiere gran precisión. Un orificio invisible, un simple acople mal sellado... provoca siempre una importante fuga de agua difícil de contener. En la escritura, también, una simple fisura (diálogos flojos, incoherencias en el argumento, personajes mal construidos...) provocan de inmediato una fuga, en este caso de lectores, que no son reparables.

En la fontanería cualquier instalación es importante. Desde el simple cambio del grifo del lavabo (texto/cuento), pasando por el desagüe del fregadero (una novela corta), hasta la instalación completa de agua y gas de un rascacielos (una novela). Toda instalación de fontanería, por pequeña que sea, requiere de una planificación y de una ejecución perfecta. No hay trabajo pequeño. Y si no lo crees, el día que se te rompa algún grifo y se te inunde la casa ya me contarás.
Jim Thompson
Jim Thompson, escritor y guionista (1906-1977)



En la fontanería las cosas casi más importantes son las invisibles: como la presión del agua o los desniveles de evacuación, entre otras muchas. Imagina que tratas de ducharte con un hilo de agua por falta de presión o que cuando tires de la cisterna se reboce y no baje. En la escritura pasa lo mismo: si no metes la presión suficiente (fuerza narrativa) el lector no se sube a tu lectura; si no escribes desde la verdad corres el riesgo que el lector no entre en tu juego y que tu escritura no sea creíble. El arte en la fontanería es que nada se vea. Jamás imaginamos todo el sistema y la parafernalia oculta en nuestras paredes, suelos y techos, para que por “arte de magia” abras un grifo y salga el líquido vital. La escritura es igual. El lector apenas debe de notar los artificios que hacemos los escritores para embaucarlos.

Qué razón tenía Jim Thompson: "¿Quieres escribir? Aprende primero fontanería"
Y no dejes de leer la interesante biografía de este malgastado escritor y guionista.



08 noviembre, 2015

¿Y vale la pena tanto esfuerzo?

Quedan escasos veinte minutos para tener listo El Editorial del domingo y no tengo ni idea sobre lo que voy a escribir y pienso ¿vale la pena tanto esfuerzo y responsabilidad?


En muchas ocasiones reflexionas sobre si vale la pena el esfuerzo y más cuando no ves recompensa
Siempre he tenido muy claro que cualquier periodo concluye, que le llega a su final. La juventud es limitada, ningún imperio ha permanecido a lo largo de los tiempos, la vida es finita... y este año he visto hasta como el Rey de España ha abdicado en su hijo en un alarde se sentido común poco corriente y solo a la altura de las personas inteligentes. Como ejemplo contrario esos políticos chochos que se mantienen en el escaño o puesto del cual no se despegan ni con agua caliente; mientras enfrente pisan las nuevas camadas de jóvenes políticos, que vienen sobradamente preparadas, menos contaminadas, con nuevas propuestas... y los dinosaurios al verles se agarran aun más fuerte a sus sillones, haciendo el ridículo. Pero sin duda tienen un motivo: la pasta, la guita, la plata, o la morocota... como queramos llamarle, que denominaciones le sobra.

Me empiezo a ir por los Cerros de Údeba (me picó la curiosidad de la procedencia de la expresión, así que te dejo el enlace) mientras retomo la reflexión con la que inicié el escrito: ¿Me vale la pena el esfuerzo semanal y la responsabilidad de compartir conocimiento cada domingo? Es evidente que por la pasta, la guita, la plata, o la morocota... NO. Es más, me cuesta dinero. ¿Y aporta algo? Pues tampoco lo creo, existe infinito conocimiento “derramado” en internet, pero si todos nos hubiésemos limitado solo a recibir conocimiento, no tendríamos una fuente infinita de conocimiento disponible de forma gratuita en la red como tenemos ahora. Tenemos que estar orgullosos de lo que hemos construido.

Me gusta siempre ver el vaso medio lleno y para llenarlo cuento las amistades que se han fraguado como consecuencia de este blog y de mi Editorial dominguero. Algunas se iniciaron de forma virtual y concluyeron con un encuentro personal y en sinergias literarias y culturales. A mí me basta, por encima como digo de la pasta, la guita, la plata, o la morocota... Y lo más importante es que cuando los imperios caen siempre dejan su huella, su impronta, su cultura y sus monumentos. Salvando la distancia obviamente ;)) Y poniéndome impertinente y teórico tu marca personal crece, tu prestigio en la materia, bla, bla, bla... Pamplinas, hoy estoy muy prosaico.

Seguiré reflexionando, pero toda época tiene un final. ¿Tal vez unas vacaciones? Es que no he faltado ni un solo día durante años a mi encuentro y todos los imperios han caído. Gracias.
¿Hasta el próximo Editorial del domingo?.