25 junio, 2016

Nunca más regales tu libro

El mundo que hemos creado gira alrededor del valor que le damos a todas las cosas, sean objetos materiales (un coche, una joya o una camiseta), o sean conceptos inmateriales o abstractos, (creencias religiosas, las leyes o las ideologías políticas). Así que todo aquello a lo que no le inyectamos valor no es apreciado.


Es más sencillo otorgarle valor a aquellas cosas que nos han supuesto un coste su obtención
Podemos resumir que todo aquello que a la gente no le cuesta dinero, trabajo o tiempo lo subestima y no le otorga el valor que tiene. Todos sabemos que a “lo gratis” no le prestamos atención, siempre lo consideramos un servicio u objeto de saldo, algo que no tiene valor.

Así que debemos de empezar, por nuestra propia cuenta, a ponerle el valor que tiene nuestro libro o novela. Si lo regalas lo verán como literatura de segunda categoría, un subproducto literario, un capricho de escritor. Al no costarle nada, posiblemente no hagan ni el esfuerzo por leerlo. Los que pasan por la caja de una librería hacen, por lo menos, el intento de leerlo para amortizarlo. Les duele el dinero desembolsado.

Y no hablo por pura teoría. Con motivo de la publicación de “El caso de la Pensión Padrón” como en anteriores ocasiones he regalado bastantes ejemplares. Me considero una persona espléndida, despegada del dinero y agradecida, por lo que siempre trato de obsequiar con un ejemplar de lo que publico a los amigos, a la gente que quiero, a las que tengo algo que agradecer (que son muchos), a la familia... y tras analizar los resultados me doy cuenta que son muy pocos los que lo leen. Los más cercanos son los menos que te leen; mientras que de los desconocidos, aquellos que lo han comprado, he recibido elogios, felicitaciones y halagos:
¿Cuál es el motivo de que no lean el libro que regalas?

El principal motivo es el ya apuntado: Lo regalado no tiene valor. Si la gente no se “rasca” el bolsillo no hacen el intento de recuperar la inversión.
Otro motivo es que tú, siempre serás Pepito, como llamaban a José Saramago sus familiares y amigos, o serás Pablito, como llamaban los cercanos a Pablo Neruda. Así, tus cercanos (amigos, familiares, etc.), te verán toda la vida como ese que un día empezó a escribir.

Y si se consideran tan amigos, de inmediato deberian de dar el paso y comprar tu libro. Valorar tu trabajo, tu dedicación, tu literatura... ¿De qué te vale regalarles un ejemplar si terminará en cualquier cajonera? Mejor invítalos a una cerveza. Aunque existen algunos casos en el que si regalas tu libro obtendrás un retorno. Ya hable de ello en Cuándo un escritor debe obsequiar o regalar su novela?

Por lo expuesto, no regalaré en el futuro ninguno de mis libros, el que quiera que los compre. Bueno, intentaré no hacerlo... ;))
Hasta el próximo Editorial del domingo.