16 febrero, 2010

Los soldados lloran de noche

No hay ayer ni hoy, tan sólo una larga, blanca, inerme región, sin tierra, ni mar, donde laten los gritos de los hombres que piden lluvia, de las mujer que piden amor, de los niños que levantan inútiles balanzas, donde la justicia, el mal y el bien no mantienen su fiel: el mundo, aquí, ahora, pierde sus dimensiones, y, algo, una enorme lengua, quizá, recorre la tierra húmedamente. La ancha lengua del hambre y la sed. 

Ana María Matute