20 marzo, 2011

El hombre aquel del fondo

El hombre aquel del fondo, el que lleva el gorrito de lana verde, se va a levantar como sonámbulo y se va a acercar a los globos que la chica indolente mantiene flotando ante sí. Y se los va a pinchar uno a uno hasta acabar con todos y el hilo que los sujeta, falto de sustento caiga sobre sus muslos blancos. Luego se va a poner de cuclillas y va a soplar las velas de la tarta ante la mirada atónita de todos los pasajeros, excepto la chica que seguirá en la misma postura. A continuación se levantará sonriendo feliz y volverá a su sitio y recuperará su posición inicial, la de la foto, pero ahora todos los pasajeros lo mirarán a él entre asombrados y miedosos. Y nosotros, espectadores de la foto, podremos ver la cara de ese joven que duerme junto a ella, y sabremos, por su sonrisa malvada, que ! todo esto ha sido un sueño que él está teniendo y que se manifiesta en una evidente erección que podremos comprobar si nos hacemos con una lupa y miramos bien, cerca de esa mano que reposa en la entrepierna.
Cuando se detiene el tren en la siguiente parada, todo vuelve a su sitio. La chica se despabila, mira alrededor y entonces es cuando aprovecha el de la mirada insistente para preguntarle cuánto cobra por felicitarle a él su cumpleaños, y se ríe obscenamente. Pero la chica lo ignora y el resto de pasajeros hacen como que también, por lo que el tipo, envalentonado, se levanta y va hacia la chica. Pero entonces el muchacho de las zapatillas rojas adelanta un pie y el fulano tropieza y cae a todo lo largo del pasillo para dar con su cabeza a un milímetro de la bota de la muchacha, a la que no le tiembla ni un globo. Y al intentar levantarse, el joven que dormita a su lado, con un movimiento de piernas certero y conciso le golpea en el cuello y lo deja KO. Y suena una campana. Y el tren frena porque está llegando a la siguiente parada.
El impulso del arranque vuelve a despertar a la chica que queda con la mirada fija en el tipo este que somos nosotros que la estamos mirando con impertinencia todo el rato. Tarda un poco en darse cuenta de que la estamos apuntando con una cámara de fotos, lo que no le gusta en absoluto, así que suelta los globos, que caen hacia el techo del vagón, y coge con cuidado la tarta antes de levantarse y se acerca con ella en la mano derecha hasta donde estamos nosotros y …

Texto: Riforfo Rex
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