30 mayo, 2011

El Club27 (y 3)



Janis buscó y nunca encontró cobijo. No lo encontró porque decidió ser distinta hace mucho tiempo; desde el día en que sus anhelos empezaron a escurrirse a través de las grietas de su cabeza de niña loca, y vio cardos donde antes había flores: Las flores de la inocencia de la juventud. Desde ese instante Janis fue como un lirio blanco en un campo de rosas rojas. Distinta. Sola. Janis no encontró el cobijo del calor humano más allá de algunas noches de desahogo carnal.
Por eso Janis buscó un lugar donde vivir y lo encontró. Un mundo que giraba en vertiginosas espirales, a veces placenteras, a veces peligrosas. Un mundo a su medida lleno de música. Músicas aderezadas que, como brasas, daban calor a su cuerpo y llenaban su cabeza de colores y formas imposibles. Y Janis vivió gritando. Gritando para vivir. Gritando para dejarse oir más allá de su vida, su otra vida. Aquella donde solo viven unos pocos elegidos: Los que fueron capaces de forjar su propia eternidad.
Janis vive ahora flotando sobre las olas del Pacífico, y aún hoy, si cierras los ojos, puedes  escuchar su voz.
(Janis Joplin murió el 4 de octubre de 1970 a la edad de 27 años. Había salido a celebrar esa noche una buena sesión de grabación junto a sus compañeros del grupo. Su voz quedó inmortalizada en el tema Mercedes Benz, que sería incluído en el LP Pearl tal cual como lo grabara, a capella. Fue la última canción que cantó. Pearl saldría a la venta seis semanas después de su muerte y se mantendría en el número uno durante 14 semanas. Las cenizas de Janis fueron arrojadas al Pacífico y solo dejó en testamento 10.000 dólares a sus amigos para que celebraran su muerte con una fiesta). 
 (Janis Joplin en directo; Maybe)



(Janis Joplin; Mercedes Benz) 
Este tema se incluyó en su último disco Pearl que salió a la venta seis semanas después de su muerte. Mercedes Benz fue la última canción que Janis grabó. Aparece en el disco solo con su voz.