03 agosto, 2011

Romeo Enamorado

Desde la torre más alta de su fortaleza andaluza, Luna contemplaba desde hacía siglos como Romero subía y bajaba por unas escaleras que nunca le llevaban a ninguna parte:Todas las noches, una y mil veces , desde el amanecer hasta el anochecer. Luna se preguntaba cuál sería el delito imperdonable que habría cometido aquel mortal fatigado de su hazaña pero no rendido, apagado pero jamás triste. Una noche la caprichosa Tierra tapó a Luna. Luna soñó que la puerta de su alminar estaba abierta y aquella fue la última vez que se supo de Romeo


Texto: Esther Dainciboure