05 agosto, 2011

Verano helado


El mes de julio está a punto de ceder protagonismo a agosto.
Pero eso ocurre en el lugar del que partió hace más de dos semanas; malhumorado por el sudor que le robaba el astro rey cada vez que decidía salir de su fantástica v casa en la avenida Pearson.
Había aburrido la inmensa piscina, el jardín y el bar de su biblioteca por ese orden.
Puesto que podía permitírselo, contrató un viaje a través de la Red. Espoleado por un impulso de su mal carácter eligió un recorrido con guía por la Antártida. Le apetecía ver por sí mismo los parajes que había atravesado Shackleton.
El paquete incluía la ida y vuelta en primera clase
más el resto de desplazamientos, un guía experimentado en rutas sobre hielo por la zona e instrumentos de última generación para garantizar “un recorrido sin incidencias y con todas las comodidades , disfrutando del sabor de la aventura”.
Lo normal cuando decidía viajar era que su secretario particular se encargase de lidiar con agencias y demás trámites, pero se hallaba en un pueblecito de la Costa Azul, agotando las cuatro semanas de vacaciones que le debía en compañía de su esposa, sus tres hijos y su setter. Hiperactivos todos.
Tal vez por eso todo ha salido mal.
Los víveres que les proporcionaron en aquel rinconcito de Nueva Zelanda la tarde de su llegada al país, que ahora acarrea el tipo desnutrido al que le presentaron como su guía, tienen el mismo aspecto rancio, seco y descompuesto que la cena que le provocó un ataque de cólico esa misma noche. Por suerte llevaba encima su colección de primeros auxilios y consiguió cortarlo antes de partir al amanecer.
La ropa le provoca picor a pesar de haber interpuesto sus prendas íntimas entre su piel y esa especie de traje típico esquimal. Tal vez tenga relación con el hedor a pescado que desprende.
Lo único que parece funcionar es la tienda de campaña que, desde que se perdieron, el guía tiene que montar o desmontar cada vez que paran a dormir o reanudan la marcha.
La radio, el GPS y la exclusiva brújula que decidió estrenar en este viaje dejaron de hacerlo hace cuatro días.
Sentados sobre un trozo de loneta de plástico junto a la tienda, mastican en silencio la carne seca hasta humedecerla lo suficiente como para conseguir tragarla.
El guía levanta un brazo y emite un sonido gutural justo en el momento en que un remolino de luces verdes y rosadas le empuja a levantar la vista.
Tal vez estemos salvados- piensa.
Pero solo es la aurora austral.

Texto: Montse Aguilera Vives
Narración: La Voz silenciosa
Más relatos de verano aquí

16 comentarios:

  1. Calor no va a pasar, jeje.

    Un buen relato Montse, aunque unas malísimas vacaciones. Si sale de esta no vuelve a contratar a esa agencia.

    Besos desde el aire

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  2. Es lo que tiene hacer algo a lo que uno no está acostumbrado.
    Texto divertido.

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  3. Rosa; O como mínimo se entera de donde le concertaban los viajes. Un beso.

    Amando: Eso ha sido. Que no estaba acostumbrado.

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  4. Creo que es un viaje excepcional, una lección de la enciclopedia de la vida, un viaje a la génesis, al inicio, a lo básico. Cuántas veces habría que cambiar el traje y la corbata por ese mono sucio de esquimal, el caviar por arenques ahumados, y la caja tonta por esos cielos estrellados. Seguramente todos podriamos ser un poco mas felices, sin avalorios, sin caretas, incluso el protagonista del relato.
    Bienvenida a La Esfera Montse.

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  5. Todos una vez en la vida, deberíamos pasar por algún tipo de catarsis.Excelente texto.Felicidades.

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  6. Me ha recordado Los dientes del diablo (Top of the world) Requiere coninuación.
    Besos cálidos para un paisaje helado.

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  7. Inesperado viaje, normalmente son de los que más se aprenden.

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  8. Cuando uno llega al colmo , o al culmen, del consumismo extremo, solo solo queda buscar lo extraño , lo inaccesible, pensando que el confort está en el programa instalado "por defecto".

    Buena lección, este hombre , como Robinson, aprenderá a conocer el valor de lo que siempre tuvo .

    Buen relato: original idea y moralina que a todos nos conviene tener en cuenta. Solo intentaba huir del calor y despreciando todo lo demás, se encontró con la naturaleza mas inhóspita, pero también más pura.

    A lo mejor acaba descubriendo para el resto de su vida.

    Un abrazo. Á.

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  9. Xavier Blanco: Gracias por la bienvenida y por la reflexión sobre la historia. Es un gran viaje oculto en un viaje por capricho,sí.

    Mae: Gracias! Las catarsis tienen la cualidad de ayudarle a uno a conocerse un poco más.

    Isolda: No lo conozco. Tal vez intente alargarle la historia; aunque sea solo para que acabe apreciando la belleza de la aurora austral.

    Inma Vinuesa: Completamente de acuerdo.

    Ángeles Hernández: Tu reflexión es una alegría para mí. Eso es lo que intentaba transmitir.

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  10. catherine6/8/11, 0:40

    Lo más importante en las vacaciones es cambiar, ir a otro sitio, quitar la rutina, encontrar a gente desconocida, bueno cambiar. Lo ha logrado este hombre.
    Tu texto me hizo sonreír, Montse. Enhorabuena.

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  11. catherine: Me alegra haberte robado una sonrisa. Gracias.

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  12. Refrescante, lo es.
    La próxima vez preferirá ir a Benidorm.

    Me ha hecho sonreír.

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  13. Elena: O quedarse en remojo en su piscina.Espero que haya sido una sonrisa fresca pero no helada, ;)

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  14. Estupendo y divertido relato. Bienvenido a La Esfera.

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  15. Buen relato de viajes, con un punto de ironía y otro de aventura... solo nos falta el final. Hagamos apuestas.
    Estupendo, Montse

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