26 diciembre, 2011

Días


Hay días en los que quiero meterme en mi concha, esconderme en la sombra, huir.
Hay días en los que quiero perder la cabeza, dejar de sentir que no pienso, pensar que no siento. De tanto pensar en la nada, el aire se hace pesado y el pecho se endurece. Duele, pero no duele.
Esos días me quedo a menudo en silencio y espero ansiosa a que pase el tiempo, a que vuele la angustia y regrese la calma.
Solo el pasado me tranquiliza, y dejo que los recuerdos invadan mi cerebro expuesto, inseguro, desordenado. Un sillón, una manzana y un libro. Schubert y Haendel. El sol frío de Castilla y una cuesta empedrada por la mañana. El peso de mi madre al sentarse a mi lado en mi cama. El sonido de la lluvia en los cristales. El frío mojado en los muslos. Las tardes nocturnas y el aire en las hojas. El tiempo infinito.
Son días que duran poco y pesan en los ojos. Todo parece mucho.
No me gustan estos días de corazón abierto y mente cerrada. Adoro el momento en la noche, cuando entorno los ojos y entonces sé que todo pasa, que esto no dura. Sólo ha sido un mal día… que ya ha terminado.
Texto: Teresa Giráldez
Narración: La Voz Silenciosa