02 enero, 2012

Por su propio peso

Cae un jabón en pan sobre el dedo chiquito del pie que sostiene una humanidad en el medio de la lluvia.
cae un vaso con jugo de limón recién exprimido
cae un noticia como un baldazo de agua fría, un baño de brea
cae el desconsuelo a través de una sonrisa desconocida
cae un ovillo de lana en las garras de un gato solitario que durante todo el día espera el momento en que la puerta se abra y le abran una lata de atún
caen las uñas, los pelos, los dientes, los gritos, los papeles, las hojas, las medias, las carpas y los horneros
caen las guitarras españolas y los bombos legüeros
cae la basura sobre el río,
caen las plumas, las máscaras y los membrillos.
cae una flecha, una ficha y una moneda en una fuente
caen las fotos, las canciones con malos recuerdos y los recuerdos también.
cae el sol, la sombra, las semillas negras con forma de corazón y las flores violetas del jacarandá
cae una pelota descosida, un árbol, un perro atropellado
uno también cae, recae, cae y se vuelve a levantar sólo para volver a rezar, a arder, a caer
Texto: Nadia Mansilla