22 mayo, 2012

Temporada de lluvias




Y al otro lado de la ventana, nada de nada; ni uno solo de los hombres que se deslizaban zigzagueando por el cristal era lo que yo estaba buscando. Es cierto que llovían de la mañana a la noche, pero les faltaba algo; no sé, caían desganados, lánguidos, sin brío. Era como si el gris de las nubes en las que habían crecido hubiera teñido también su alma. Tomé una decisión, las próximas vacaciones, las coordinaría con la temporada de lluvias de alguna isla caribeña tal y como mi madre me había sugerido. La experiencia, a juzgar por la sonrisa que últimamente luce su rostro, debe merecer la pena.


Texto: Texto: Paloma Hidalgo Díez
Narración: La Voz Silenciosa