27 octubre, 2012

El adiós


El eco me devolvió tu palabra fría y desafinada,
como las notas del piano.

Tu adiós, como un punzón, taladró la noche
iluminada por una lámpara de neón;
y yo, como una marioneta sin público,
quedé colgada de una ventana sin cristal,
desdibujada dentro de un cuadro sin marco,
enterrada en una maceta artificial...

Quise migrar, como la codorniz,
del rojo al negro,
del ruido al silencio.

Sin prejuicio busqué tu amor
y encontré el frío marmóreo de tu pared.

Texto: Mariluz González Hidalgo