19 octubre, 2011

Un reto (5) Isolda

El silencio me permite escuchar a través de la pared, lo que es público; aquello que sucede en el piso contiguo, de lo que se hace eco el vecindario. Oigo ruido, un cristal roto, la maceta artificial -esa que veo cada día al asomarme- cae a la calle junto al cuadro y la codorniz disecada; tengo un prejuicio, lo confieso: los cazadores, no me gustan.

Me siento al piano, junto a la lámpara, un presagio negro como un nubarrón, pasa por mi mente. Una palabra me saca de estos pensamientos, más bien un grito: Auxilio!
Sé lo que me voy a encontrar. Una mujer marmórea, un punzón en la garganta y el suelo regado de rojo. No me muevo, me quedo dentro, acobardado.

Texto: Isolda
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