31 octubre, 2012

Vértigo


En asfixiantes ciudades,
al límite de todo,
he vivido
y sin embargo
sólo tú
me das vértigo.
Contigo nunca sé
nada,
contigo tiemblo,
desaparezco.
Me das vértigo.
Eres como el Guadiana
y pierdo el camino,
tus brazos;
te miro y viene el mareo,
se van las palabras.
Contigo sólo crece
la incertidumbre,
contigo tiemblo,
titubeo.
Me das vértigo.






In città asfissianti
al limite di tutto
ho vissuto
eppure
solo tu
mi dai vertigine
Con te niente
si conosce
con te tremo
sparisco

Poema: Saray Pavón (Incluido en Grisicitudes)
Traducción italiano y audiovisual: Anna Olmo.
Fotografías: Jose Antonio Álvarez.

6 comentarios:

  1. El vértigo que producen ciertas relaciones que son cualquier cosa menos planas.
    He echado de menos tu voz.

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  2. Está abajo del todo, Ana. Ahí vuelve Saray a poner voz a sus versos cortados, cortantes, directos, incisivos que no dejan indiferentes. El amor, si es amor, produce vértigo, porque significa asomarse cada día al abismo más hondo que existe, el corazón humano. Y no digo que sea terrible, ni oscuro, ni frío. Normalmente será lo contrario.

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  3. Algo pasa en mi correo, pero no veo por ningún lado el audio. Qué pena!!!!

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  4. Pero a quién le interesa una vida sin vértigo, plana y aburrida, a los esféricos no, desde luego.

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  5. Ana J. Aguda... has dado en el clavo. ¿Pudiste escucharlo al final?

    Amando Sí, eso es el amor, lo otro, el abismo terrible, oscuro y frío es el desamor...

    Ángeles Eso me recuerda el poema de "No te salves" de Mario Benedetti ;)

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  6. Imposible, Saray, y no sé a qué se debe. En fin, qué pena!!

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