16 noviembre, 2012

El menor


Procedí­a de una familia desestructurada; la desafección entre sus miembros le predestinaba a la delincuencia. Con ocho años robó un reloj en un bazar, para demostrar a sus compañeros que también recibí­a regalos en Navidad. A cuenta del dichoso reloj, hubo una pelea y alguien resultó herido grave. Fue ingresado, a petición de su madre, en el Tutelar de Menores. El juez le interrogaba: -En la noche de autos, ¿recuerda usted aproximadamente a qué hora sucedieron los hechos? ¿Los hechos, la hora, a qué?- La confusión del chaval no fue menor de la del Tribunal. Pasaron segundos interminables. El muchacho levantó su muñeca izquierda y comprobó que desde que se hizo con aquel reloj, siempre marcaba la misma hora. -¿Cómo puedo saberlo?- Preguntó ruborizado por su torpeza. Nadie le mostró cómo poner un reloj a punto.

Texto: Isolda Wagner

Narración: La Voz Silenciosa