09 diciembre, 2012

Contemplación


Cuando llega esta fecha, el frío de los primeros de noviembre me sumerge en una agradable y expectante melancolía, desde donde soy capaz de contemplar el mundo con una mayor profundidad que en los calurosos días de verano. Mi predisposición para el pensamiento se hace más accesible al abrigo del invierno. Llega la fecha idónea para escribir y contemplar, para experimentar el deshojar azaroso de esa lectura que desnudará el alma...
Un extraño cosquilleo recorre mi cuerpo mientras escribo estas palabras... pero todo cambia, nada se detiene. Ya podemos contemplar la lluvia envuelta en el frío y sentir la intensidad del calor de la reflexión.
Así, me pides que te cuente lo que nadie sabe, lo que hay detrás... pides entrar en un ámbito privado de intimidad al que sólo ella y yo tenemos acceso... me pides casi un desnudo integral sin ocultamiento alguno... y entonces la vergüenza se apodera de mí...
Todos conocen esta relación y su manera de expresión, pero tú pides más... aunque he de reconocer que me entusiasma tu apasionado interés...


Texto: Rubén Muñoz Martínez