05 diciembre, 2012

OFlesh


Sentado, siento que me vibra. Es el último modelo, un oFlesh de octava generación que se agarra como una garrapata en los pliegues de la palma de mi mano. Es ligero, más plano que una compresa biónica. Se ha necesitado excavar una mina del tamaño de un estadio olímpico para extraer sus componentes pero en tres meses pasará de moda y de forma generosa con el medioambiente se desintegrará atravesando mis células y se fundirá en mi. Soy un romántico. El planeta puede estar tranquilo. Todavía no hay casuística de riesgos de salud pero no es necesario ya que no está ya a la venta en el mercado y mi mano ennegrecida, signo del desarrollo, ya tiene reemplazo. Ya he encargado una nueva que incorpora el oFlesh 9. La duda que me corroe es que no sé si tirarla a reciclables o a orgánicos.

Texto: Ignacio Alvarez Ilzarbe
Narración: La Voz Silenciosa

7 comentarios:

  1. Ese es el camino, me temo. La meta, mejor ni pensarla.

    ResponderEliminar
  2. No, yo me niego a pensarla, estas cosas me dan miedo.

    Un relato de ciencia ficción, pero no sé si tan lejos de la ficción, a saber lo que ya se puede hacer y no lo sabemos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Dácil Martín5/12/12, 15:51

    Un texto de ficción, que haciendo honor al género, no está exento de presente. Al final, sea la tecnología o los mismos sueños, nos invaden. Recordemos al Quijote que quedó fundido en sus libros de caballerías.
    Me ha gustado mucho. Bienvenido a La Esfera.
    Saludos,

    ResponderEliminar
  4. Futuro presente. Hace poco emitieron un documental en TV sobre las personas biónicas y quedé sorprendido del gran número que existen. De órganos más complejos del que en este texto se describe: cámaras implantadas en la frente que permitían reconocer el color a los daltónico, aparatos implantados en los oídos que te permitían desconectarte en lugares de contaminación acústica y que te permitían escuchar en estéreo o mono, etc...
    Un mundo apasionante.
    Pero excavar una mina del tamaño de un estadio es el peligro. Imaginemos que en el mundo existen 500 millones de personas que necesitan un órgano biónico.

    ResponderEliminar
  5. Inquietante tu ciencia ficción, Ignacio, porque se nos hace próxima, esperemos que sea sólo buena literatura.

    ResponderEliminar
  6. Estupendo texto. Me ha gustado mucho.

    ResponderEliminar
  7. Una imaginación importante aunque no creo que esté muy lejana de la realidad. Buen texto.

    ResponderEliminar

Gracias por contribuir con tus comentarios y tu punto de vista.

Los componentes de La Esfera te saludan y esperan verte a menudo por aquí.

Ésta es tu casa.