09 marzo, 2013

La chispa



No lograba recordar dónde o cómo la había encontrado, pero un día metió la mano en el bolsillo y ahí estaba, con esa vibración casi imperceptible que le cosquilleaba levemente toda la mano y que la hacía tan viva.
Le gustaba llevar esa chispa siempre encima, y aunque tan diminuta que apenas podía sujetarla entre los dedos, le divertía sacarla de cuando en cuando, y abriendo el puño, mostrarla a todos, cegando así con ella a quienes no filtraban su luz.

Pero sobre todo le encantaba iluminar el camino de los otros, de los que no se desconcertaban con el fogonazo, y a esos… les irradiaba unos pocos metros de sus vidas, eliminando las sombras incluso en los ángulos más difíciles.

Le gustaba irse mientras todos andaban distraídos, aún impactados por el efecto de esa luz. Y nunca dejaba rastro, únicamente un levísimo recuerdo que corría a posarse en el fondo de sus memorias y que más tarde confundían con algún ensueño.

No buscaba recompensas, no las habría, de eso estaba seguro, tan sólo un único y solitario trasiego hasta que el ocaso marcara su fin… como uno más. Pero qué más daba, si todo terminaría fundido en un mismo crisol.
Texto: Alfil
Narración: La Voz Silenciosa