25 abril, 2013

En la orilla, de Rafael Chirbes. Reseña

portada , libro, orilla
Título: En la orilla
Autor: Rafael Chirbes
ISBN 9788433997593
Editorial: Anagrama
Nº de páginas: 440 págs
Género: Policíaco , Espionaje
No me parece demasiado pretencioso aventurar que este será uno de los dos o tres mejores libros del año, de la misma manera que Rafael Chirles ocupa ese lugar destacado entre los escritores españoles de las últimas décadas. “En la orilla” es obviamente una obra de ficción, y como tal ha de leerse, pero resulta inevitable ver la obra como una especie de continuación temática o cara B de “Crematorio”, la anterior y también magnífica novela de este escritor valenciano. Lo que en “Crematorio” era un deslumbrante retrato de familia, ambientado en las comarcas valencianas en las que se sitúan muchas de sus obras, un retrato de familia, de generación y país, amargo y lúcido, que se ambientaba en los años de la burbuja inmobiliaria, continúa en esta novela en escenarios cercanos, pero a partir de ahora mismo, del momento en el que todo empieza a desmoronarse. Por eso, de la misma manera que “Crematorio”, que se sustentaba más en el lenguaje, no era una novela sobre la especulación y el desastre urbanístico que fue destruyendo la comarca, relacionándolo con la herencia franquista, “En la orilla” no es una obra sobre la crisis, pero pocos ensayos retratarán tan bien su evolución, pocos analizarán tan certeramente el desastre social y económica que va produciendo y las consecuencias que deja, sin perder de vista el hilo conductor que se iniciaba en la anterior: la modernidad hortera que vivimos desde finales
de los noventa era hija del franquismo y provocó durante unos años la falsa impresión de que el contador partía de cero, hasta que empezamos a ver que no era así, y que los que se enriquecieron en esos años siguieron haciendo- con más o menos acierto- lo mismo que sus abuelos, los vencedores de la guerra. 

“En la orilla” comienza con el hallazgo de un cadáver en un pantano, uno de esos lugares simbólicos tan queridos por Chirbes: un árabe encuentra un cuerpo en medio de los marjales, cerca de Olba, donde Esteban cerró hace poco la carpintería con la que proporcionaba trabajos a empresas de la comarca. 

Esteban, la voz narradora que cohesiona la trama, en la que sobresalen diferentes modalidades narrativas, desde el monólogo interior a la descripción culta e irónica y culminando con un apoteósico cierre (“Éxodo”), en el que Padrós, heredero del Bertomeu de “Crematorio”, abandona el país rumbo a algún paraíso fiscal mientras parodia el “ubi sunt?” de Jorge Manrique, va introduciéndonos a su familia y vecinos, el padre enfermo al que cuida, con la ayuda de una colombiana, el amigo de la infancia que regresa al enviudar, los hermanos que abandonaron el pueblo en busca de una mejora de estatus y los que vuelven arruinados por una crisis a la que sobreviven apenas con la ayuda de la familia, esa familia obsesiva, que atrapa a sus miembros sin proporcionarles descanso ni permitirles librarse de sus tiranías. De fondo, como una imagen obsesiva, un pantano cuya agua estancada es capaz de sostener formas de vida, animales que los protagonistas cazan, refugio para algunos al acabar la guerra que aparece al fondo de la narración, y a la vez crea un espacio fangoso, incómodo para el lector, metáfora de nuestro tiempo y tal vez de nuestra propia condición, y nos plantea el significado de los códigos sociales y familiares, del amor y la memoria y de nuestra propia responsabilidad- la de unos, sin duda, mayor que la de otros- en este pantano asfixiante que nos rodea. Un libro que quedará, que deja huella, un autor extraordinario.

Reseña: Tomás Rubial