26 abril, 2013

Tristezas


atardecer, tristeza, poniente
Hoy estoy triste. Pero no es una tristeza que deja morir y hunde, sino una tristeza que tiene la absoluta certeza de que va a rendirse y que conoce lo superfluo de sus raíces.
No es una tristeza que estanca y roba la sangre, las fuerzas y la energía, sino una que guarda la calma e incita a buscar soluciones y que se deja apuñalar por el placer de los pequeños detalles.
Es una tristeza que no es vanidosa, que comprende que no es eterna y que no opone ninguna resistencia a lo que intenta hacer que se esfume. Es casi simpática, reflexiva, y se sabe mantener al margen cuando aparecen motivos para una sonrisa.

Texto: Carmen Medina Sarmiento

Narración: La Voz Silenciosa