22 junio, 2013

Colaboraciones de poesía en La Esfera

Parte del comité de lectura de este blog y selección de textos, viene debatiendo acerca de la conveniencia o no de continuar publicando poemas en este espacio.
En los últimos meses se han recibido muchas colaboraciones que se han desestimado, porque según el criterio de quien debía decidir sobre su conveniencia o no, la calidad del poema no era suficiente. Sabemos que son discutibles estas valoraciones. En literatura la percepción de la calidad y el gusto se mezclan casi inextricablemente, y el gusto es subjetivo, casi intransferible. Pues bien, en poesía todo esto se eleva a la enésima potencia. Aún así, siempre se ha procurado evaluar los textos presentados desde cierta objetividad, cuyos criterios tenían que ver tanto con el fondo, como con la forma.
La poesía abunda en Internet. En más de una ocasión lo hemos afirmado —y lo seguimos haciendo— que la Red es el refugio al que acuden los poetas, porque la repercusión es mayor, porque nuestros versos pueden viajar a más lugares y llegar a otros poetas. Sin embargo, esto no es sinónimo de calidad, ni siquiera de una mínima calidad.
Observando, y no hace falta mucho esmero, las entradas de La Esfera Cultural que se corresponden a un poema, éstas son las menos visitadas, las menos comentadas y las menos compartidas en otros foros o redes. Con esto se contaba de antemano, puesto que la poesía, por tantas razones —la mitad de las veces poco reales—, se ha convertido en cenicienta de la literatura cuando fue su madre, como demuestra que los textos más viejos escritos por el ser humano y considerados literarios, son obras poéticas, empezando por los libros sagrados de las religiones, los libros filosóficos, y las primeras obras —generalmente épicas— que forman el sustrato de las distintas civilizaciones humanas. Pero es otro tema.
Por otra parte, y desde el primer momento de vida de este espacio, la edición de poesía ha sido esporádica y ha levantado polémica. Cosa que aún sucede, pues no todos los autores admiten la decisión del mismo modo, llegando a producirse situaciones desagradables. Nadie en el comité de lectura actúa en contra de nadie, ni minusvalora la tarea de nadie. Simplemente se decide sobre un texto en concreto. Se asume el error, pero nada más. Cada uno es muy libre de publicar su propia obra; pero cuando se somete a otros criterios debería aceptar la decisión, y más cuando nada hay en juego.

Por tanto, y aunque un parque literario no puede excluir la publicación de poesía y mantendrá la sección de Saray Pavón, una sección que aglutina la lectura de poemas y combina elementos de creación multimedia sobre la palabra, y reducirá la publicación de poemas a casos excepcionales, que siempre quedarán a criterio del miembro de comité editorial que decida, criterio, del que lógicamente, no tendrá por qué dar cuenta.

Atte.