14 diciembre, 2013

Ingredientes para una novela

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¿Cuales son los ingredientes para una novela?
Es prácticamente imposible determinar una fórmula mágica que tenga como resultado, no ya una novela de éxito, sino simplemente una novela potable. Como mucho cabe intentar determinar qué ingredientes no pueden faltar en la receta, estos son algunos imprescindibles.

A diferencia de una receta de cocina, la receta de una novela no es reproducible siempre de la misma manera y con los mismos resultados, pues dependerá de cada cocinero que la desarrolle y del momento en que lo haga. Ahora bien, aunque solo sea a modo de aproximación, sí podemos intentar esbozar los ingredientes que no pueden faltar en la receta.



Uno o varios personajes peculiares.
Aunque la más maravillosa de las historias también puede acoger personajes “normales”, en una buena historia no pueden faltar uno
o varios personajes peculiares, que aún no siéndolo al natural sí al menos lo sean como resultado de enfrentarse con acontecimientos excepcionales en su vida o en su entorno.


Uno o varios conflictos que desarrollar.
El conflicto es la base principal de una novela, es el pan de la pizza, es el arroz de la paella, es el alma de la historia. Sin conflicto no se genera interés en el lector, sin un gran dilema al que someter al protagonista es imposible avanzar. El conflicto es el ingrediente catalizador que después de haber obligado al protagonista a elegir un camino de entre dos o más, permanece inalterado en su esencia, mostrándose como un dilema para el propio lector. El éxito de la receta se podrá medir por el poso que el conflicto haya dejado en el lector, que a su vez conllevará al natural sentimiento de simpatía u odio del lector por el protagonista.


Un telón de fondo apropiado.
Toda historia ha de estar enmarcada en un escenario. Toda historia ha de desarrollarse ante un telón de fondo que le proporcione textura, que la enmarque no solo espacial o geográficamente, sino incluso temporalmente. Ese escenario permitirá al escritor mostrar sus capacidades descriptivas, esas capacidades que trascienden la psicología del personaje y que se adentran en otros lugares comunes con el lector, a los que se puede acceder, no solo mediante el conocimiento preciso de un lugar concreto, sino con la descripción mínima y suficiente de algunas pequeñeces, de objetos insignificantes tal vez, que den un toque de sabor a la receta, una especie de especias, de hierbas aromáticas, que le indiquen al lector ciertos matices gracias a los que poder enmarcar mentalmente la historia.


Un emulsionante.
El arte, la gracia con la que, el cocinero que es el escritor, ha de mezclar y dosificar los ingredientes, resultará fundamental de cara a ese resultado final. La receta no estaría completa pues, si un estilo atractivo, un estilo cuidado, coherente, pero al mismo tiempo rico en matices, que cuide del interés del lector cuando el ciclo de la acción baje por necesidades del guión, para poder volver a subir. Un estilo atractivo mantiene el interés del lector.

Ingredientes para una novela
Artículo: Victor J. Sanz