26 septiembre, 2014

El sabor de los momentos

Lo dio todo por perdido. Se sentó en aquella terraza entre palmeras...
El sol se podía respirar.

Al lado de ella una pareja se comía a besos. La pena inundó su corazón.
¿Dónde estaría ahora? Qué más da... Ya no le volvería a ver.
Necesitaba desconectar. Pidió una copa de vino al camarero.

Miró el paisaje y sonrió. Esa sonrisa amarga que tantos recuerdos le traía...
Ese primer sorbo corrió por su garganta.
Al otro lado ese hombre misterioso que siempre les observaba.
Ahora solo la observaba a ella.
Volvió a beber... Ese sabor que tantas veces había compartido a su lado.
¿Cómo iba a salir de esta?

Los ojos del hombre se clavaron en los suyos. Bajó la mirada... No estaba preparada.
Lo que otras veces hizo por descaro, coqueteo, diversión...
Ahora era distinto.
Lo que fue un juego travieso, ahora le venía grande.
Como a él sus camisas. Que ironía.

Fue a pagar... La habían invitado. Se volvió y el hombre misterioso había desaparecido.

Estaba sola... Sin él, sin nadie... Tendría que mirar hacia delante. Seguir, sin más.
Pero siempre le quedaría ese sabor tan especial entre los labios.


Autor: +Irene Esteve