21 septiembre, 2014

Un post como terapia

En ocasiones es casi obligatorio gritar. En ocasiones la vida te da la "simple" bofetada que te suele dar de vez en cuando y te lastima más de lo que pensabas.


Ayer necesité expresarlo. Gritar el dolor de una bofetada que he recibido en muchas ocasiones y lo grité en Twitter. Una red social en la que comparto reflexiones pero muy pocas veces mi estado emocional y por supuesto “nada” de mi vida privada. Pero en cierta forma me liberó. No está muy bien visto gritar en público, tampoco maldecir a los cuatro vientos, y aunque fuese un grito fuera de contexto y que dudo que nadie entendiera cumplió su función. 

Pero lo que realmente me apetecía en ese momento era estar frente a mi ordenador y escribir, gritar, protestar, compartir... pero nunca es tarde.

Llamo a un buen amigo, a alguien al que considero un ser especial, un hombre bueno que ha dedicado su vida a hacer un ministerio: ayudar a los demás. Nos llamamos aproximadamente cada cinco o seis meses y apenas reconozco su voz. Mediante palabras entrecortadas me dice que ha estado y está muy enfermo. Le digo que voy de inmediato a visitarlo... y por el camino empiezo a recapacitar que gracias a él entré en el mundo de la edición y me convertí en un pequeño editor. Un quijote literario de causas perdidas. Fue el primer libro que edité, corría el año 1996, era un jovenzuelo. Un libro que nadie en Canarias había querido editar y que recorrió muchos despachos durante varios años. Él me lo presentó y yo entendí que ese libro tenía que ser publicado. Y así fue. Tres meses después ya existían en el mercado diferentes versiones del libro y copias a toda pastilla para subirse al carro por parte de diferentes editoriales y algún organismo oficial. Actualmente ya perdí la cuenta de los libros que tratan dicho tema y sus traducciones al inglés y al alemán, entre otras.

También me sentí culpable, pues hace un año me dio un Cd con su último libro y le dije: “No te preocupes. Lo miro y lo editamos”. Confieso que ni he abierto el Cd. Es poesía y yo bebo poesía con cuentagotas. La consciencia durante estas horas me ha estado comiendo. He abierto el Cd y el título del libro es “Poemas para el comienzo del fin”. Estos días me pondré las pilas y espero llegar a tiempo y poner en sus manos su libro editado. Espero hacerlo en tiempo record, tenerlo en cinco o seis dias. Es mi prioridad. Y es que siempre pensamos que tenemos tiempo. Pero el tiempo es insobornable.

Lo que quería compartirles es que escribir un post sirve de terapia. Era simplemente eso.
Hasta el próximo Editorial del domingo.
Artículo: Francisco Concepción

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