19 octubre, 2014

Cómo escritor ¿qué te han pedido alguna vez que escribas?

Quería preguntarte, antes de enrollarme, ¿qué es lo más extraño que te han pedido que escribas? Y al final del artículo te contaré 10 de las cosas que me han propuesto a mi.

En diferentes ocasiones he escuchado decir a personas que se han acercado a saludar a humoristas o a pedirles un autógrafo que suelen antipáticos. Dan por hecho, por lo que ven en sus espectáculos o en televisión, que deben ser muy graciosos y que todos deben tener una genialidad y un chiste siempre en la boca. Cuando comprueban que no es asi, les provoca una distancia o un desencanto.


¿Un escritor debe lanzarse en cualquier género y actividad?
Suele pasar algo similar con las personas que escribimos. En mi entorno de conocidos, amigos y familiares, habitualmente noto que esperan a ver que tipo de felicitación les escribo por Wassap en sus aniversarios, ocasiones especiales, que palabras empleo al dedicarle un libro, o simplemente cuando escribo una nota complementaria en un regalo. No digamos ya, cuando envías un ramo de flores y mucho peor, aún, cuando compartes una velada íntima o en un momento mágico, como puede ser un atardecer. Casi que estás obligado, si abres la boca, a ponerte a la altura de Bécquer.

De este tipo de desencantos tampoco yo me libro, debo reconocerlo. Me sucede, en ocasiones, con algunos reconocidos escritores al escucharlos hablar en una entrevista. Doy por hecho que tienen que hablar bien y
poseer una intelectualidad y una “chispa” a la altura de su obra. Y el desencanto de inmediato brota. Se cae el mito. Y no dejo de reconocer que una cosa es escribir bien y otra es dominar el arte de la palabra o comunicar ideas. De igual manera que existen individuos que tienen el don de la palabra pero lo de escribir lo hacen de pena.

Apenas reparamos que el humorista es humorista solo sobre el escenario y que cuando se baja de él, puede ser el tipo más triste y gris que habita la tierra. Y aunque digan lo contrario, el escritor es escritor cuando se sienta a escribir y se lo “curra”. No por coger un bolígrafo para escribir una nota de agradecimiento o una felicitación, de inmediato aparece la inspiración. Nos engañan diciendo que el que es escritor lo es todas las horas del día. Mentiras, afortunadamente.

Y no se te ocurra cometer un error ortográfico o gramatical. Serás crucificado. En ocasiones me preguntan como se escribe tal o cual cosa y en muchas de ellas tengo dudas y respondo que no lo sé. Tengo algunos diccionarios (bloques) en casa, entre ellos el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española y cuando me asomo a él veo un precipicio infinito y aburrido. Casi mil páginas de letras diminutas y de interlineado inexistente que me marea. Pero si los propios académicos no se ponen en acuerdo sobre algunas normas ¿voy yo a meterme en ese berenjenal?

Cierto es que el lenguaje es la herramienta del escritor y que debe contribuir a su difusión y a preservar su uso, pero no se trata de igual manera al resto de profesionales. Jamás he criticado a un carpintero por no saber usar las infinitas herramientas que existen actualmente en su profesión. Se ha dado el caso, que yo, le he tenido que explicar a alguno como se emplea algunas herramientas eléctricas de última generación y de sus aplicaciones. Pero no por ello han dejado de hacer sus muebles y con una terminación infinitamente mejor que la mía. Su objetivo es fabricar muebles y lo hacen aún empleando incorrectamente sus herramientas. ¿Alguien los critica por ello? El objetivo de los escritores es crear emociones, mundos, embaucar al lector, entretener y hacerlo con las herramientas que existen, pero no necesariamente ha de conocerlas todas. ¿A caso un abogado conoce todas las leyes y es especialista en todas las materias? Debería de ser así, pues su trabajo se fundamenta en la aplicación de éstas.

Pretendía hacer otro tipo de artículo, pero me he ido por las ramas. Lo que quería era compartirles que como escritor me presuponen habilidades infinitas para todo lo relacionado con la escritura. Nada más alejado de la realidad.

10 cosas que me han pedido escribir:
  • Realizar una biografía. Un amigo me pidió, para llenar media página de un periódico, que le escribiera su biografía exaltando su parte profesional. Nada complicado si mi amigo hubiese tenido estudios, masters y logros profesionales. Pero nada de nada. Ahí estaba yo, tratando de hacer “ingeniería artifical”, en un intento de convertir sus viajes personales y de ocio en excusa como contactos internacionales para el fomento de su actividad profesional. O su costumbre de beber vino (ambos nos emborrachamos muchas veces) y transformarlo en embajador y difusor de la marca “vino de Canarias” por el mundo. No sigo dando pistas.
  • Escribir el pregón o saluda de las fiestas de un pueblo. Algo que me pareció bonito, pues era un pueblo atípico, pequeño, de gente extraña, de playas cristalinas y donde existe el peor vino que he bebido jamás.
  • Nota de despedida a un padre. Me pareció de lo más complejo e impersonal. Un familiar cercano me pidió que le escribiera para el padre de su pareja que había muerto, un texto de despedida en su nombre. No conocía al difunto, ni a su hija. ¿Se pueden poner en mi lugar? Pero creo que quedó muy bien.
  • Textos para catálogos turísticos. Un trabajo en el que apliqué mi parte de escritor más lírica. Las vacaciones son un producto en el que tienes que apelar a las emociones del cliente. No en vano vengo del mundo de la publicidad y fue un trabajo (no retribuido, para eso estamos los escritores amigos) del que quedé bastante satisfecho. No gustó. No lo emplearon. Cabreo por mi parte. El trabajo del escritor no cuesta.
  • Sinopsis de libros, presentaciones... Algo muy habitual y común cuando tienes amigos también escritores y más si eres editor.
  • Notas de agradecimiento, reclamaciones. ¿Te importa escribirme unas palabras de agradecimiento por lo bien que me trataron? Quiero hacer una reclamación formal y darles un poco de caña ¿te importaría hacérmela? Vale, venga...
  • Piezas de teatro. Estaba pensando montar una obra teatral pero no tengo dinero para pagar derechos por el guión y tampoco sé como hacerlo. ¿Tu me escribirías una? Aún está por representar. Más trabajo por amor al arte. Suma y sigue. Pero es una experiencia . Estoy pensado escribir otra. Igual me da y la produzco y todo. ;))
  • Contenidos para webs. —¿Me diseñas una web? —Sí, pero dame los contenidos. —¿Pero tu no escribes? —Sí, pero apenas sé cual es la actividad de tu negocio... Al final acabo sabiendo más de su negocio que la persona que me encarga la página.
  • Artículos y colaboraciones. Esta actividad se lleva la palma de oro, más cuando no hay tema por el que no me interese. Sé de todo, pero realmente no sé nada de nada.
  • Reseñas literarias y musicales. Este tipo de petición al escribir y ser editor de un blog cultural es un atraco casi a diario. Cada día te llegan peticiones de autores para que hagas referencia de su libro o disco. No entienden que te piden que trabajes varios días para ellos a cambio de nada. Jamás se plantean las horas que tienes que emplear en leer su libro. Ya escribí en una ocasión un artículo para remitirlos al mismo cuando estoy muy saturado titulado ¿Cómo pedir que te hagan una de tu libro?

Podría seguir enumerando algunas peticiones más que me hacen o me han realizado tras conocer algunas personas que “junto letras”. Y la reflexión que me hago es si no se dan cuenta que como escritor no puedes ser bueno en todo. Es como si entiendes que un médico de familia, por ser médico, es capaz de meterse en un quirófano y hacerte un bypass cardiopulmonar. Si no queda otro remedio se meterá, pero...

¿Qué te han pedido a ti que escribas? ¿Cómo escritor puedes escribir cualquier cosa?