30 junio, 2015

El olor de los ausentes, de Inma Vinuesa

Título: El olor de los ausentes
Autor: Inma Vinuesa
ISBN: 978-84-16385-15-7 
El olor de Rosa es el olor de todas las rosas. Quintaesencia del amor y del deseo. No cabe otro anhelo en su alma.

¿A qué huele la ausencia? ¿Y el dolor?

El olfato es el sentido primigenio, el que nos alerta de los peligros y nos trae el pasado al presente.

En “El olor de los ausentes” el olfato se hace dueño y señor de la historia, trasciende de su función para erigirse en metáfora y materia, para invadir cada resquicio de las almas de los protagonistas y de quienes asistimos al devenir de sus vidas.

Unas vidas que comienzan con dolor, “Su vientre explotaría, seguro que iba a explotar de un momento a otro”, y avanzan entre las brumas de los deseos no satisfechos y las dudas, a través del deseo y la cobardía, el abandono y el encuentro. Y los olores.

Personajes perdidos en sus soledades, inmersos en el claroscuro de las verdades ocultas y las obsesiones, confundidos en su necesidad de amor, embotados por las esencias que marcan sus recuerdos y anhelos.

Dos obsesiones marcarán la vida de Rosa y Juan. Rosa busca el rastro de su madre, Juan, el aroma de Rosa.

Y frente a ellos, de espaldas a ellos, la pasión de

Juan Arteaga por Alma, su voyeurismo emocional, su necesidad siempre silenciada.

La cara y la cruz, relaciones cruzadas, tangenciales, que se rozan apenas, sin llegar a contactar más que para dejar el regusto acre de lo que pudo ser.

Los protagonistas de “El olor de los ausentes” aspiran a la redonda magia de la felicidad y persiguen su aromática estela como el adicto que necesita su dosis.

Con una prosa enérgica y precisa, de imágenes potentes y lirismo bien dosificado, Inma Vinuesa crea en “El olor de los ausentes” una historia distinta, original en su concepción y desarrollo, rebosante de sentimientos y sensaciones, donde el olor es el pilar básico alrededor del cual pivotan los acontecimientos, que se arremolinan y se nos cuelan en los sentidos como esos aromas que inundan la vida de sus personajes.

Olor a humo y a rosas, a claveles blancos y orégano, cola de gato, acalifa y brezo.

¿A qué huelen la obsesión y las dudas?

¿A qué huele el amor?

Crítica: Ana Joyanes