30 agosto, 2015

El autor no importa. ¿Lo importante es la trama y la fuerza de los personajes?

Portada de "Lo que no mata, te hace más fuerte",
donde incluso aparece el nombre de Stieg Larsson,
el creador de la saga “Millennium.
Hace unos días que se ha puesto a la venta “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, en teoría la continuación de la exitosa saga “Millennium”. Las aventuras de Salander (la chica hacker y rebelde del dragón tatuado) y de su amigo el periodista Mikael Blomkvist. Todo sería normal si el autor de esta nueva entrega fuese el malogrado escritor y periodista StiegLarsson. Pero el caso es que no lo es.

El pobre Stieg Larsson, no solo no vio sus novelas publicadas, tampoco disfrutó de su éxito: 80 millones de ejemplares vendidos a nivel mundial en infinitas traducciones. Y para colmo, ahora, sin su consentimiento, violan a sus personajes, modifican el mundo que él creó y familiares y editorial encargan a dedo la continuación de la saga a un periodista, David Lagercrantz, que ni siquiera era un periodista conocido cuando publicó 'Soy Zlatan Ibrahimovic' en 2011, la biografía del polémico futbolista Ibrahimović.

Larsson construyó un mundo y Lagercrantz lo ha 'heredado' y lo ha hecho suyo. Conocemos ya la historia: Padre que se deja la vida trabajando y ahorrando, muere y su hijo hereda sus bienes sin dar palo al agua. Algunos hacen buen uso de la herencia, otros la malgastan en pocos meses.
  • 10 años después de la aparición de la primera novela de la saga de Millennium , “Los hombres que no amaban a las mujeres”, resulta escandaloso ver como la maquinaria editorial da por hecho que los lectores se subirán a la lectura de una novela sin referencia alguna y sin conocer al autor. Lo tienen tan claro que ponen en circulación casi 3 millones de ejemplares en su primera edición, todo acompañado de una notoria campaña de promoción basada en la expectación, el hermetismo y el secreto de la nueva trama. Y parece, por los primeros resultados, que no van muy desencaminados.
Ésto no es nuevo. No es la primera vez que los títulos y franquicias de autores fallecidos continúan en la letra y puño de otros escritores. Si nos vamos hasta la literatura clásica Don Juan Tenorio, fue primero un mito al que dio forma Tirso de Molina, luego Molière, Zorrilla lo salvó de la muerte y hasta Gonzalo Torrente Ballester le hace un guiño.

Más actual tenemos al agente secreto James Bond, creado en 1952 por Ian Fleming. La última novela oficial de Bond se publicó en 2013, con el título de "Solo" y con la autoría de William Boyd. Otro ejemplo sería Philip Marlowe, el detective privado creado por Raymond Chandler y que rescató recientemente Benjamin Black (seudónimo de John Banville) con su novela La rubia de ojos negros.

Dejo las siguientes reflexiones: ¿A los lectores nos toman por idiotas? ¿Los personajes y las tramas están por encima del autor? 
Y también me gustaría preguntarte por alguna novela, saga o personaje que te gustaría que tuviese una continuidad. Tal vez me ponga en ello ;)). Si David Lagercrantz puede, yo también.
Hasta el próximo Editorial del domingo.