07 septiembre, 2009

Cuando vi que regresaba


Rezaba para que no volviera, pero mi ilusión se truncaría porque mi sino sería prepararme para su regreso. Una vez me preguntó que si me hacía sufrir, y mi afirmación sonó como una tormenta en un desierto.
Todos los que me guardaban la espalda habían ido cayendo, y ahora sola tendría que enfrentarme a esta guerra, que se me ha planteado, sin la ayuda clave de los muchos que quisieron que estuviera donde estoy.
Y las heridas que hoy me hagas, cicatrizarán mañana a sabiendas de que intentabas hacerme daño, y que no volviera a abrir el corazón que a cal y canto me cerraste a la primera oportunidad.
No volveré a ser tan ingenua de pensar que mi mundo es el tuyo, y que el objetivo que nos une es común a los dos. No habrá más lágrimas que calmen mi flaqueza, ni gemidos intermitentes en tu noche elegida, en la que a tu regreso decidiste marcarme en el alma que ya no te importaba.

Texto: Pilar Ana Tolosana Artola
(
pilar_anat@hotmail.com)