23 septiembre, 2009

El placer de la muerte


-¿Que hay de comer?
-Huevo frito
-¡¿SOLO ESO?! ¿Que diablos has estado haciendo durante todo el día?
-Pensar...
-¿Pensar? y ¡¡¿Eso, que coño es?!!
-Necesito aclarar mi vida, saber si quiero continuar con esta farsa, decidirme a decirte: ¡¡¡No te quiero¡¡¡
(El puñetazo sonó como un vaso resquebrajándose al contacto con el aire caliente)
Sangrando por todos los agujeros de la cara, y con el cuchillo en la mano pensó que ese sería el momento idóneo. Pero, le temblaba tanto el pulso, que continuó la fantasía solo en su mente, su mano quedó engarrotada sin capacidad de movimiento.
-Quiero comer ¡YA!
Arrastrando los pies y con la cabeza enterrada en los hombros, decidió que probar el cuchillo en su pecho sería ir al paraíso sin billete de retorno.
El dolor entre las costillas fue la sensación más placentera que había tenido en los últimos 15 años, y la sonrisa que invadía su desfigurada cara dejaba claro cual era el inconfundible destino de esa puñalada...


Autor: Inma Vinuesa