21 septiembre, 2009

No es pecado

Vas a morir fiel a tus principios sin probar el sabor del hierro.
Nunca vas a dejar que el enemigo despliegue sus armas contra ti, y se convierta en complice de tus deseos, ¡que misera!, si eres la primera que te derrites imaginándolo dentro de tí.
Coraza de hojalata, transparente. Piensas que nada ni nadie te conoce y eres completamente predecible, tu afán de hacerte la más querida, te hace ser la más odiada por tí misma.
Deja que te penetre el hierro incandescente de su cuerpo, y cometerás el pecado más dulce de tu historia bélica.