04 septiembre, 2009

Septiembre

Septiembre…Aunque el calor aún aprieta, ya amarillean y aflojan las primeras hojas en las ramas de los parques. Estiramos la sonrisa del verano un poco más, con los recuerdos aún frescos y yodados de ese paseo por la playa, con la sensación húmeda e irregular de la arena todavía vigente en las plantas de los pies, y el eco flotante de las risas de niños y sus juegos, que nos invitaron a volver por un breve lapso a la infancia, con el rastrillo en la mano y el culete encharcado en la orilla .

Septiembre…Con la piel bronceada y dispuesta a dar de sí lo que le quede de contraste bajo las telas blancas, amarillas, verdes, anaranjadas… La sonrisa de septiembre es diferente, enmarcada por esa tez brillante y caduca traída como souvenir playero, y la mirada tiene su mayor fulgor devolviendo la belleza de los paisajes vistos y archivando los colores de las puestas de sol en cada sección de nuestro iris .

Septiembre…El amor también se alarga en septiembre. La pasión y la dedicación mutua del verano se resisten a desvanecer de nuevo en la rutina de cada día. Los cuerpos son más bellos en septiembre, la piel más suave, las sensaciones más intensas… Si cada mes fuese septiembre, el amor sería un continuo y placentero ocaso de veranos .

Septiembre…Es el noveno mes, el del alumbramiento, el de vuestro renacer a un nuevo ciclo, habiendo madurado las sensaciones y atesorado los recuerdos del verano, reciclándolos, como fuente natural de aprovisionamiento de energía por si nos flaquean las fuerzas más adelante.

Texto: Michel Manuel Canet
edgar_alanpoe@hotmail.com

Foto: Granada de Ynon Mabet