30 diciembre, 2009

En Pompeya está grabado su nombre

Sabes, me dice, mi nombre está en la pared.
Y lo está, varias veces, en los grafitis de la plaza.
En Pompeya también está grabado su nombre.

El atardecer avanza hasta hacerse penumbra.
Los petardos, los botes de pelotas y el griterío de los niños,
se apagan en el eco del tiempo.

Sí, madre, soy tu hermana,
cuánto me gusta llevarte del brazo,
y recuerdes a tu primer novio
cuando saltando a la soga
te besaba con los ojos.

Sentadas en el recodo de la fuente
recojo sus memorias en mi puño
antes que,
la brisa fresca del invierno,
se las lleve a la noche.


Dácil Martín