25 enero, 2010

No vayas a Praga aún

Estoy reservando Praga
para descubrirla juntos.
Quiero que nos estrenemos allí,
como obras de Mozart.
Subirnos a sus tranvías,
merendar en el café Louvre entre hojas
de poemas y té,
perdernos en el callejón de Kafka,
viajar a Viena o a Marienbad
para curar el acartonamiento
de nuestros pulmones,
y lanzarnos a las aguas del Moldava
desde sus puentes de piedras negras
testigos de la muerte por amor.

Metamorfosearemos Praga
en una mariposa libre de pasado.

No vayas a Praga aún,
espérame.

© Anabel