27 enero, 2010

Notas de un lector clavado al sol . (V)


Me levanto de la cama con una neurona en silla de ruedas, sin ganas de hacer nada. Da igual el día que sea, ya que al final todos son iguales. Monotonía que me remolca y me acerca sin pensar en nada,
Pereza que me estimula a no hacer nada por cambiar esta racha. Sólo me apetece dormir, leer durante horas o escribir lo que me venga en gana.
Aunque me cuesta muchísimo plasmar, cuando lo logro es todo un triunfo para mi, independientemente de lo bueno o malo que sean las líneas.

Soy de los que piensan que ya que hay que vivir, mejor hacerlo con buen humor, aunque cada día me cuesta mas esbozar una sonrisa. Tengo decenas de llamadas perdidas de "conocidos", pero no las devuelvo.
Siempre pienso, mañana o pasado les llamo...Pero pasan los días y continuo dejándolo pasar. Ya que lo único que deseo es que el perpetuo silencio me abrace. Ojeo el calendario y me doy cuenta de que estamos a 22, aunque da igual que estemos a finales, a primeros o a mediados de mes, no me dice nada.
Tan solo espero que ocurra algo extraordinario que cambie un ápice esta situación, aunque sé que soy el único que tiene el mando para poder hacerlo, sin depender de nada, como es habitual.

Doy vueltas a las historias de siempre que yacen incrustadas en mi mente; en el Zurdo y en las entrañas. No encuentro respuestas y menos aun un remedio para sanar. Tan solo espero detalles que sé que nunca llegaran, aunque trato de engañarme.
Nadie puede explicarme lo que ocurre a mi alrededor, aunque yo tampoco lo consigo. Todo pasa a una velocidad extraordinaria y muchas veces creo que vivo dentro de una película. Picados, contraplanos, luz, ¡¡¡acción!!
y todo transcurre a cámara rápida, salgo , entro, vengo, voy, pero no le  doy al "Pause" para poder pensar en ello.
-¿Qué veo?- Ni siquiera sé lo que veo cada mañana en el espejo al lavarme la cara. ¿Acaso soy yo?. Estoy desmejorado, más modificado, más suspicaz, más viejo, más cautivo y menos vivaracho, aunque igual de delicado, sensible y estúpido.

Estúpido por fiarme de la palabra de la gente, por creer que algunas personas son mejores de lo que verdaderamente son, por suponer que cumplirán lo acordado, porque la vanidad deja paso en algún instante a la bondad, y porque el tiempo lo cura todo. Lo mejor es que de todo se aprende, más tarde o más temprano las heridas cicatrizaran. Aunque me da lastima que sea así. Estúpido, ¡¡un millón de veces Estúpido!!