16 febrero, 2010

Matar al débil

Quiero saciar. Quiero matar. Natural con las manos, apretando. Fuerte, tenazas dedos. Cuchillas uñas. Matar al débil, a todos. Sí al débil necesitado. El que crea y crea y agranda sus necesidades. Quiero hacer sufrir a los débiles. Quiero oír crujir su nuez escachada por mis botas. Que mis oídos se relaman con la onomatopeya que produce una nuez destrozada. Pisar, matar, pisar, asesinar, pisar, seguir pisando y caminar, sin rumbo. Fuera del globo los que ensanchan la necesidad. Fuera los no animales. Los que no se conforman con comer, dormir. Los que no abarcan tan sólo las visitas al baño y follar. Arrancarle uno a uno sus dientes artificiales de afición a la odontología. Arrancar sus pelos lacios lisos ensortijados sumisos al estilismo. Quiero matar, matar y matar yo, por no morir. Matar al débil que no tiene fuerza de sentarse en un parque, abrir una lata y mirar. Observar. Hundir los ojos en el vacío y dejarse, abandonarse y esperar. Quiero quebrantar al débil para así olvidar mi debilidad y sentirme fuerte. Egoísta loco asesino y fuerte.