19 febrero, 2010

Metáfora

 Con un zapato señalo la página que estoy leyendo y me voy. Tú sigues mirando el cielo con tu mejor espalda. Te amo: hundo mis puñales en tus ojos. Montado en cuatro ruedas, voy a cumplir; los Otros. Para mentirte me desvisto con mis mejores pieles y me visto de pubis para mostrarte quién soy. Miro la luna entrecerrando los ojos y al sol sin pestañear. El hámster desnuda todos los espejos. Me levanto a las ocho para ir a trabajar. Regreso a las cinco. Miro tele hasta las nueve. Ceno. Eyaculo. Duermo. Me levanto a las ocho para ir a trabajar.
   Cuelgo las fotos patas para arriba. Maldigo con el ano mientras mi boca descarga un buen día, lo que usted diga, enseguida, ya voy. Mi flecha erecta arrastra el celo de un maniquí. Mi útero cuenta cuentos entre niños de gelatina. La rebelión murmura bajo las baldosas. El llanto se viste a la moda y lanza a las calles muecas de alegría. Pasos van. Pasos vienen. Manos. Caras. Dioses. Voces de helio disputan entre bocinas. La supremacía ruge en  autobús, en rojas alfombras. Esquirlas de brillo impactan entre sombras. Los muertos van a la oficina. Se jubilan. Los latidos y las corbatas se aborrecen. Varios corazones se refugian en el parque. Eslabones de pantallas degluten tartas de palabras. Los brazos, de abrazar, izan puños. Las patas lucen su amor en la vereda. Los ciegos encuentran tu mirada. Tinta de lágrimas le escriben a las piedras. Un trabajador oculta su grillete entre deseos. Los días reclaman su importancia al fin de mes. No me levanto a las ocho. No vuelvo a las cinco. No miro tele. No ceno. No duermo. No voy a la oficina. No me jubilo. Me arranco el código de barras.
   Llueven cuerpos de las azoteas. Flotan risas de smog. Carcajadas de brazos. Vuelan palas y chips. Plumeros y lavarropas lanzan colores al asfalto. Lápices y mochilas desaprenden lo aprendido. Máquinas ingrávidas fabrican alas. Un silbido me acuna en el vacío. El albedrío carcajea entre mis dientes. Mi cuerpo se abraza con el viento; se riega contra el piso. La vida, metáfora de la muerte.