02 abril, 2010

Balbuceando




No importa, el destino nos ha unido.
Si nos hubiésemos encontrado en otras vidas sería igual de fortuito y dichoso.
Tal vez fuimos amantes, hija y padre, o tú mi esclavo.
El tiempo toma su rumbo, y sin querer, te verás cogiendo sus riendas.
Te harás viejo, estarás tranquilo y a gusto mirando como el viento deposita las hojas bajo tus pies. Y, seguirás teniendo ojillos de sabio, recordarás, no te creerán, reirás para tus adentros balbuceando: serán cenizas, mas tendrá sentido.

Texto: Dácil Martín