11 mayo, 2010

Aidereh Socram


AIDEREH SOCRAM
Las letras que componen mi nombre bostezan con el vaivén de la puerta entreabierta. Al menos, el viento la mueve a ratos, mientras cuela por la ventana las hojas pardas que caen de los castaños que bordean la calle. El viento y Vanesa, que esta mañana ha asomado su escote jugoso un par de veces, tan aburrida de mover los papeles de su oficina de un lado a otro, sin más objetivo que hacer ver que trabaja, como yo lo estoy de no hacer nada.
Otro día sin que un pie extraño cruce mi umbral.
Las tripas me rugen, si fumo un canuto más la cabeza terminará por estallarme.
Me aparto de la mesa con un empujón hastiado, me rasco la barriga y recompongo los faldones de la camisa y dejo la chaqueta colgada del perchero. Fuera aún hace calor de verano, no quiero que el sudor que cerca mis sobacos se pegue a la chaqueta y la marque de almizcle y desodorante barato.
Salgo y cierro evitando dar el portazo que me apetece. Aún así, los cuadrados de cristal tiemblan y las letras se contonean.
MARCOS HEREDIA. Detective.
Texto: Ana Joyanes
Música: Dire Straits. Private investigations. Love over gold. 1982 
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Con cariño, para Ana Rinne