04 septiembre, 2010

Entre colchones



-Siempre supimos que pasaba algo raro –declara una vecina, arreglándose el cuello de la bata mientras mira muy fija a la cámara, con aires de experta en la materia-. No había noche que no lo viéramos salir como de “impromiso” – hace énfasis en la palabra, orgullosa de mostrar ante toda España un vocabulario que destroza-, así, mirando a todos los lados, con esa bolsa que siempre llevaba… ¿verdad, niño?
Con un gesto impaciente obliga a su marido a darle la razón con la cabeza, que también mira a la cámara, pero con aspecto un tanto incómodo.
-Y tanto gato y tanto perro en esa casa… muy raro…
El micrófono cambia de posición, junto con la mano de la reportera, para encarar a otra vecina.
-Parecía buena persona, nunca se metía con nadie –mira de reojo a la de la bata, que quiere acercarse y recobrar el protagonismo perdido-. Un poco “aturrullao” después de que su mujer se fuera…
-Lo mismo ella se olió algo –se escucha, por detrás, a la primera vecina, desatando un coro de risas que no salen en el reportaje.
La imagen cambia a la cara de la periodista, una joven muy mona que a todas luces se inicia en el oficio. Con una pequeña vacilación dice, los ojos muy abiertos, el micrófono demasiado alto.
-Poco podían sospechar los vecinos de Pinar de las Infantas lo que se escondía en el dormitorio de José Francisco Jordán Robledo, un taxista jubilado, aparentemente, un miembro más de esta pequeña comunidad. Fue necesario que entraran a robar durante la romería de la Virgen de la Puebla para que se descubriera el macabro hallazgo.
Aparecen las secuencias de un muchacho, esposado y conducido por dos agentes hasta el coche de policía, perseguido por un micrófono.
-¿Qué sintió cuando se encontró con el esqueleto al meter la mano entre los dos colchones de la cama?
El chico hunde la cabeza en el pecho, la imagen se corta al entrar al coche.
La reportera vuelve a asomar en pantalla su sonrisa y su locución a destiempo.
-En el domicilio del presunto homicida se ha encontrado toda clase de objetos, amontonados en un desorden y una suciedad indescriptible.
La cámara muestra un barrido por las habitaciones de la casa, repletas de basura y corta para enfocar a un médico, sentado detrás de una mesa de despacho, informando de que se trata de un caso inequívoco de Síndrome de Diógenes, mientras un rótulo especifica su nombre y titulación.
-Informativos Mundovisión ha conseguido unas declaraciones del presunto autor de los hechos –la voz de la novata suena ahora satisfecha y llena de confianza mientras se ve al acusado saliendo de comisaría para ser trasladado.
-Era un pariente lejano que se alojaba en mi casa porque no tenía donde ir –mira a cámara con aspecto desconcertado, sorprendido por lo que le está sucediendo y, con naturalidad, añade-. Al pobre me lo encontré tieso, algo que le dio. Por respeto lo cubrí con otro colchón, para que no se pudriera al aire.
Se escuchan las preguntas atolondradas de los periodistas que lo cercan como aves rapaces.
-Es que yo, ¿sabe?, yo, tirar, no tiro nada.


Para Dácil, Inma y Ángeles, a propósito de un caso.
Texto: Ana Joyanes

11 comentarios:

  1. Muy, muy bueno. Me gusta mucho.
    Blanca Villa.

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  2. Miguel Angel4/9/10, 14:26

    En un diógenes, todo lo que entra en su casa no puede salir. Ni siquiera el cuerpo en un pariente. Para los que no lo entendemos es simple basura. Y los periodistas a la carroña y él desconcertado, sin entender cómo su vida de siempre cobra tanto protagonismo hoy... Genial, Ana.

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  3. Ángeles Jiménez4/9/10, 14:58

    ¡Genial, Ana, genial!A propósito de un caso de "brainstorming"...
    Hay que ver cómo te sales cuando te pones a inventar, y qué posibilidades aparecen en las páginas de sucesos. Recomiendo a todos los creadores que no se salten las secciones de sociedad y sucesos, se descubren auténticas joyas.
    Besos esféricos.

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  4. Ana, buenísimo! Yo tengo en casa una habitación de Diógenes, pero es más pereza y falta de tiempo para ir al punto limpio que otra cosa, quizá un día se convierta en algo más... ¿en qué momento esto se transforma en locura? Me gusta la imagen creada, las vecinas en bata intentando captar y el protagonista sorprendido por la expectación "pero si soy un simple taxista" pensará...
    Ángeles, gracias por la recomendación...
    Abrazos

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  5. Muchas gracias, Blanca, Miguel Ángel, Ángeles, Anita D..
    ¿Dónde están los límites? Lo que para uno es basura, para otro es un tesoro; una habitación desordenada ¿cuándo pasa a ser síntoma de enfermedad? Personalmente, no lo sé. Lo único que sé es que, como apunta Ángeles, la realidad siempre supera a la ficción. Sólo hay que tener los ojos abiertos.
    Gracias, chicos, de verdad

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  6. Ana, una joya, lleno de basura, pero una joya de texto. Sabes que me divertí mucho comentándolo, y me he divertido mucho leyéndolo.
    Eres una artista, me gusta como profundizas en la escena sin grandes florituras pero poniéndonos las imágenes en nuestra cabeza sin ninguna dificultad.
    Muy bueno el texto. Enhorabuena.

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  7. Como dice Ángeles Jiménez, las páginas de sucesos y sociedad son un auténtico vivero, aunque a veces uno cree que la imaginación de la realidad es mucho más variada que la de cualquier escritor.
    Felicidades, Ana, por este texto que consigue meter al lector en la trama.

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  8. Dácil Martín7/9/10, 1:07

    Me dejas riendo aunque lo lea mil veces. Está buenísimo. Me encanta los distintos puntos de vista del suceso por parte de los personajes, cada uno en lo suyo: las marujonas, la reportera, el diógenes, el chico esposado que no tiene la culpa... Tampoco tiene desperdicio, y nunca mejor dicho, los nombres: los vecinos de Pinar de las Infantas, José Francisco Jordán Robledo, romería de la Virgen de la Puebla.
    Y encima dedicado. Gracias. Un beso grande.
    Dácil

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  9. Queridas Inma Y Dácil: es que resulta tan fácil sacar algo divertido cuando te has reído tanto como nos reímos las tres!
    Es cierto, Amando: la realidad siempre supera a la ficción.
    Un beso grande a los tres

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  10. El Síndrome de Diógenes siempre me ha fascinado.

    En un texto tan corto has sabido meter muchos elementos: Síndrome de Diógenes, la búsqueda del protagonismo (vecinos), la incultura (mal empleo del lenguaje), el periodismos sensacionalista, los inicios titubeantes y torpes de una periodista, la narración de la cobertura de una noticia, la duda sobre la autoría de un asesinato… Perfecto.

    Ana, la noticia del cadáver aparecido entre los colchones de la Pensión Padrón te han marcado.

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  11. Y tanto!!! Como que la veo todos los días al ir a trabajar! Y me cuentan todos los cotilleos!! Pero lo que de verdad me marcó fue la conversación con las chicas... lo que te perdiste por el bricolage!
    Muchas gracias por tus comentarios.
    Un abrazo

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