01 noviembre, 2010

Querido diario



Querido diario:

Hace un tiempo que has dejado de tener sentido, así que hoy escribiré tu última página. Te guardaré en un cajón olvidado aunque no puedo asegurarte que algún día dejes de existir, dado lo efímero del nuevo mundo que hemos creado. La guerra se ha convertido en un ciclo interminable de horror y desesperación. No hay nunca vencedor ni vencido definitivo pues ambos bandos han logrado la tecnología necesaria para viajar al pasado y cambiar al rumbo de una guerra de la que nadie recuerda su origen. Hoy escribo y mañana puede que no exista para más adelante estar en el bando contrario. Nuestro cerebro no es capaz de asimilar estos cambios de realidad y la mayoría se quedan convertidos en zombies atemporales cuya alma vaga sin rumbo buscando una referencia a la que agarrarse.
Añoro los tiempos en los que la tinta grabada sobre tí reflejaba mi visión del mundo que nos rodeaba. Ahora leo tus páginas y no recuerdo nada de lo escrito y no sé si realmente lo he vivido o si todo ha sido pura invención.


Mañana dejará de existir de nuevo el pasado, y volveremos a intentar reconstruir un futuro con fecha de caducidad. Y quizás vuelva a escribir este mismo final.

Texto: Francisco Ayala