20 enero, 2011

Desaprender a caminar

Primero puso un pie, cree recordar que fue sobre el asfalto, pero en realidad era gravilla fina. Se agrarró fuerte de la pared, su padre sacó la cámara de fotos, su hermano le aplaudió y de bebé, con solo nueve meses, supo lo que era caminar.
Ese aprendizaje le sirvió toda la vida, o casi toda, porque un sábado después de ver el mismo telediario infecto, se tuvo que apoyar en la pared. A los noventa años dejó de saberlo todo, ya no recordaba ni su nombre, ni su edad, ni su sexo, ni dónde estaba la puerta, ni cómo se cogía un teléfono, ni cómo podía quitarse el pañal, o lo más difícil: cómo debía poner los pies para caminar.