21 marzo, 2011

Feliz Cumpleaños

El obsequio no era la tarta, ni los globos. Ni siquiera, su cuerpo envuelto en un provocativo conjunto negro. El regalo era todo su ser sin reservas, su esencia sin envoltorio en el que esconderse. Y como un niño maleducado, lo rompió nada más recibirlo.


Texto: Belén Lorenzo Francisco
Más sobre este texto aquí