13 marzo, 2011

La insoportable levedad de la existencia contemporánea

La sociedad contemporánea viene sustentada desde hace tiempo por unos fundamentos cada vez más débiles. La primacía de lo leve es progresivamente arrolladora. Lo rápido ha desbancado a lo lento, lo útil a lo trascendental y lo superficial a lo profundo. Vivimos envueltos en una rueda que nos arrasa por completo. Se piden respuestas antes incluso de haber pensado a fondo las preguntas. Pero eso es lo de menos, porque se quieren respuestas, lo que haya de verdad en las mismas no importa, pero se quieren respuestas ahora, ya, para ayer...
Parecemos no necesitar de la lentitud de la profundidad, mientras todo se desmorona rápidamente a nuestro alrededor. No buscamos buenos cimientos, sino bonitos y aparentes tejados. Lo que hoy vale mañana puede no valer y lo que hoy es elogiado, mañana puede ser fácilmente olvidado. Hemos construido una sociedad donde prima la sonoridad de lo intrascendente en detrimento del resonar de lo profundo. El espíritu ha quedado reducido a un mínimo espacio de atención, mientras que la materia ocupa el resto del pastel inundando nuestras vidas con constantes recomendaciones absurdas. Todos conocemos a Bill Gates, pero sólo una mínima parte de la población mundial ha leído a Agustínde Hipona o sabe quién es Hans Küng. Si se leyera más a Platón y a Cervantes...
Esperemos que como algún sabio del siglo XIX comentó en alguna ocasión, la estructura de la realidad se desarrolle mediante una dialéctica de contrarios, donde cada momento acaba siendo superado indefectiblemente por un momento posterior "superior"...

P.D.: Dedicado a Miguel Ángel, que en mi anterior entrada me pidió explícitamente la publicación de un texto sobre este tema.