17 mayo, 2011

Apenas un roce...

Leve, suave, enmascarado...
No es necesario.
No desveles tu verdadera intención. Hazlo parecer indiferencia.
Con el paso de los años. Con la conciencia plena de conocerte infinitamente mejor que tú misma, recibo cada día uno de esos roces. Un golpecito que me va alejando de ti y que te aparta de mí. Que nos distancia irremediablemente.
¿Cuándo comenzó? ¡No tengo la más puta idea!
Sólo sé que ese roce viene preñado de dolor, de frustración, de odio, de desengaños, de esperanzas perdidas...
¿Tantas cosas negativas fui capaz de acumular en tu corazón?
Sólo puedo pedirte disculpas. Pero de un modo callado, porque... ante ese roce casi imperceptible y oculto tuyo, te devuelvo otro, casi igual, cargado de dolor y de tristeza.
Así de sencillo se muere el amor.
¿La pasión? Ya feneció hace tiempo.